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Archivo de la etiqueta: Jonas Mekas

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Algunas herejías: Pravda es el mejor film de Godard hasta ahora. Con Pravda, Godard abandona definitivamente el cine comercial y se une al <<underground>>. Como ya he dicho antes en varias ocasiones, tenemos en el <<underground>> estandars más altos y más estrictos. Un film comercial no puede ser nunca discutido en los mismos términos de perfección que tenemos en el cine <<underground>>. Pero Pravda es cine. Está más allá del cine comercial. Pravda es el film más claro de Godard. Pero también es su film más misterioso. En un cierto punto, el comentador habla sobre cómo la verdad emerge a través de las relaciones fortuitas entre la imagen y el sonido. Parte del misterio de esta película es que, aun después de haberla visto por segunda vez, no he llegado a comprender más de la décima parte de lo que se dice en el sistema de sonido. Sólo me llegaron palabras y significados al azar. ¿Cuánto de todo esto se debe al azar, y cuánto es premeditado? ¿Está haciendo Godard verdaderamente un noticiario para la gente? Creo que Godard es un romántico, y Pravda es su película más romántica. Godard trata con el romanticismo contemporáneo. Para ser un romántico en nuestra época, no es necesario acudir a los bosques o a las ruinas de viejos molinos. Pravda es una película de nostalgia por la revolución, por la verdad. El film no muestra en absoluto la verdad (¿mostró Dziga Vertov realmente la verdad?). Crea, más bien, una trama de sonidos, de imágenes y de voces que predisponen al espectador a una búsqueda revolucionaria de la verdad y de la lucha de clases. La lucha de clases de mitad de siglo. Y es allí donde residen el arte y el éxito de la película. Es, indudablemente, el primer film noticiario abstracto y universal (y quizá el último) de su clase. Pravda es el Al fin de la escapada, de Godard, en lo que se refiere a films noticiarios. No es el principio, sino el fin de lo pasado. Me pregunto cuál será el nuevo noticiario de Godard.


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 Jonas Mekas, Diario de cine, Fundamentos, 1972, Traducción: Verónica Fernández-Muro 

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El 28 de septiembre de 1960 se reúnen en el 165 de la West Street 64, en el Producers Theatre, un grupo de 26 personas por invitación del productor Lewis Allen y el realizador Jonas Mekas, en el que se encuentran representadas distintas ramas de la creación y el negocio del cine. Por voto unánime se autoconstituye en una organización libre y abierta del New American Cinema denominada «The Group».

Al término de la reunión sale elegida una Junta Ejecutiva Provisional formada por Shirley Clarke, Emile De Antonio, Edward Bland, Jonas Mekas y Lewis Allen, y se emite la Declaración que se reproduce a continuación con fecha 30 de septiembre de 1960.

En el curso de los últimos tres años hemos sido testigos del florecimiento espontáneo de una nueva generación de realizadores -el Free Cinema en Gran Bretaña, la Nouvelle Vague en Francia, los jóvenes movimientos en Polonia, Italia y Unión Soviética, y en nuestro país el trabajo de Lionel Rogosin, John Cassavetes, Alfred Leslie, Robert Frank, Edward Bland, Bert Stern y los hermanos Sanders. El cine oficial de todo el mundo está perdiendo fuerza. Es moralmente corrupto, estéticamente decadente, temáticamente superficial y temperamentalmente aburrido. Aun los films aparentemente válidos, que pretenden tener altos niveles morales y estéticos y que han sido aceptados como tales, tanto por los críticos como por el público, revelan la decadencia del film de producción. La misma fluidez de su ejecución se ha vuelto una perversión que cubre la falsedad de sus temas, su falta de sensibilidad y estilo.

Si el New American Cinema ha sido hasta ahora una manifestación inconsciente y esporádica, creemos que ha llegado el momento de reunirnos. Somos muchos -y el movimiento está alcanzando proporciones significativas- y sabemos qué debe ser destruido y qué preservado.
Nuestra rebelión contra lo viejo, oficial, corrupto y pretencioso es fundamentalmente ética, lo mismo que en las otras artes en la América de hoy -pintura, poesía, escultura, teatro-, sobre las cuales han estado soplando vientos renovadores durante los últimos años. Nuestra preocupación es el hombre y lo que le ocurre. No somos una escuela estética que encierra el realizador dentro de un molde de principios muertos. Creemos que no podemos confiar en los principios clásicos, ya sea en el arte o en la vida.

1. Creemos que el cine es una expresión personal indivisible. Por tanto, rechazamos la interferencia de productores, distribuidores e inversores hasta que nuestro trabajo esté listo para ser proyectado en la pantalla.

2. Rechazamos la censura. Nunca apoyaremos ninguna ley de censura. No aceptamos reliquias tales como el permiso de exhibición. Ningún libro, obra de teatro o poema, ninguna pieza de música necesita permiso de nadie. Iniciaremos acciones legales contra los permisos y la censura de films, incluyendo aquellos de las oficinas aduaneras de Estados Unidos. Los films tienen el derecho de viajar de país a país, libres de censores y de las tijeras de los burócratas. Estados Unidos debería tomar la iniciativa en un programa de libre tránsito de films de un país a otro.

¿Quiénes son los censores? ¿Quién los elige y califica como tales? ¿Cuál es la base legal de la censura? Éstas son las preguntas que necesitan ser contestadas.

3. Estamos buscando nuevas formas de financiación, estamos trabajando en la reorganización de los métodos de inversión, estamos estableciendo las base de una industria fílmica libre. Un cierto número de inversores ya han colocado dinero en Shadows, Pull My Daisy, The Sin of Jesus, Don Peyote (de Harold Humes), The Connection, Guns of the Trees. Estas inversiones han sido hechas sobre la base de una participación limitada, como es costumbre en la financiación de las obras teatrales de Broadway. Una cantidad de inversores teatrales han entrado en el terreno de la producción de films de bajo costo en la Costa Este.

4. El New American Cinema está aboliendo el mito «presupuesto» y demostrando que se pueden hacer buenas obras internacionalmente vendibles, con un montante que va desde 25.000 a 200.000 dólares. Shadows, Pull My Daiy y The Little Fugitive lo prueban. Nuestros presupuestos realistas nos liberan de estrellas, estudios y productores. El realizador es su propio productor y, paradójicamente, films de bajo costo rinden un margen más alto que films de elevados presupuestos.

El bajo costo no es una consideración puramente comercial: está de acuerdo con nuestras creencias éticas y estéticas, y en directa relación con lo que queremos decir y cómo lo queremos decir.

5. Tomaremos una posición contraria al sistema de distribución actual, a la política de exhibición. Hay algo que está decididamente mal en todo el sistema de distribución de films y ya es hora de destruirlo. No es el público el que impide que se vean obras como Shadows o Come Back, Africa, sino los distribuidores y los dueños de las salas. Es un hecho lamentable que nuestras obras deban estrenarse en Londres, París o Tokio antes que puedan llegar a nuestras propias pantallas.

6. Planeamos establecer nuestro Centro Cooperativo de Distribución. Este trabajo ha sido confiado a nuestro miembro Emile De Antonio. El New York Theatre, el Bleecker St. Cinema, el Art Overbrook Theatre de Filadelfia son las primeras salas que se nos han unido, comprometiéndose a exhibir nuestras obras. Conjuntamente con el Centro Cooperativo de Distribución iniciaremos una campaña publicitaria para preparar el clima para el Nuevo Cine en otras ciudades. La American Federation of Films Societes será de una gran ayuda en este trabajo.

7. Ya es hora de que la Costa Este tenga su propio festival, que deberá servir como lugar de encuentro para el Nuevo Cine de todo el mundo. Los distribuidores puramente comerciales nunca harán justicia al cine. Lo mejor del cine italiano, polaco, japonés y de gran parte del moderno cine francés son completamente desconocidos en este país. Tal festival atraería la atención de los exhibidores y el público sobre estas obras.

8. Aunque comprendemos perfectamente los propósitos e intereses de los sindicatos, encontramos injusto que las demandas sobre un trabajo independiente con un presupuesto de 25.000 dólares sean las mismas que las que se hacen sobre un film de 1.000.000 dólares. Nos reuniremos con los sindicatos para elaborar métodos más razonables, similares a los que existen off Broadway, un sistema basado en el volumen y naturaleza de la producción.

9. Nos comprometemos a separar un cierto porcentaje de nuestros beneficios para crear un fondo que será utilizado para ayudar a nuestros miembros a terminar sus films o a servir de garantía ante los laboratorios.

Al reunirnos queremos dejar bien claro que hay una diferencia básica con organizaciones tales como la United Artists. No nos reunimos para hacer dinero: nos reunimos para hacer films y crear el New American Cinema. Y lo vamos a hacer con el resto de América, junto con el resto de nuestra generación. Creencias comunes, conocimientos comunes, una ira común e impaciencia nos unen, y también nos une con los movimientos de Nuevo Cine del resto del mundo. Nuestros colegas en Francia, Italia, Unión Soviética, Polonia o Gran Bretaña pueden confiar en nuestra determinación. Como ellos, hemos tenido suficiente de la Gran Mentira, en la vida y en las artes. Como ellos, no estamos solamente por el Nuevo Cine: estamos por el Nuevo Hombre. Como ellos, estamos por el arte, pero no a expensas de la vida. No queremos films falsos, pulidos y «bonitos»: los preferimos toscos, sin pulir, pero vivos; no queremos films «rosas»: los queremos del color de la sangre

 

Firman: Lionel Rogosin, Peter Bogdanovich, Robert Frank, Alfred Leslie, Edouard De Laurot, Ben Carruthers, Argus Speare Juilliard, Jonas y Adolfas Mekas, Emile De Antonio, Lewis Allen, Shirley Clarke, Gregory J. Markopoulos, Daniel Talbot, Guy Thomajan, Louis Brigante, Harold Humes, Denis y Terry Sanders, Don Gillin, Bert Stern, Walter Gutman, Jack Perlman, David Stone, Sheldon Rochlin y Edward Bland.

 

On the Bowery

 

Recogido en cabeza borradora número 2, junio 2003.

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Desde las páginas de su hoy mítica revista Film cultureJonas Mekas proclamaba en 1962 las consignas del “nuevo cineasta”. “Como el nuevo poeta, el nuevo cineasta no está interesado en la aceptación pública. El nuevo artista sabe que la mayor parte de lo que hoy se publica está corrupto y distorsionado. Sabe que la verdad está en algún otro lugar, no en The New York Times ni en el Pravda… Le importa más el destino del hombre que el destino del arte, que las provisorias confusiones del arte. Criticáis nuestro trabajo desde un punto de vista purista, formalista y clasicista. Pero os decimos: ¿Para qué sirve el cine si se pudre el alma del hombre?

 

Mekas, el hombre que rompió barreras en el lenguaje cinematográfico, que asaltó primero las calles con su cámara Bolex y después con una de vídeo, que borró las fronteras entre documento, ficción y retrato íntimo, que convirtió paisajes reales en oníricos, que filmó un puzle infinito de experiencias personales, y sobre todo, que nos enseñó que se puede hacer cine, gran cine, de una forma profundamente libre, cumple hoy 90 años. Una retrospectiva en la Serpentine Gallery de Londres, la llegada de sus Correspondencias con José Luis Guerín al Centro Pompidou de París y la edición por fin en España de parte de su filmografía (Jonas Mekas: diarios) a cargo de Intermedio, celebran la importancia de un hombre sin el que es imposible entender los derroteros del cine actual. Uno de los padres fundadores de esa “nación independiente” que emergió en los años sesenta en Nueva York y San Francisco para contagiar después el espítritu de hombres y mujeres del mundo entero.

El gran referente del cine underground norteamericano nació en Lituania en 1922. Llegó a Estados Unidos en 1949 después de un doloroso viaje del que, pese a su vital carácter, jamás se ha recuperado.Reminiscencias de un viaje a Lituania (1972) abre la edición en España de su cine. Es, para muchos, su obra fundamental. Una conmovedora película sobre raíces, caminos, aceras y bosques perdidos. Paisajes milagrosamente revividos y recuperados por el cine. Mekas reconstruye sus recuerdos con el poder de un chamán, de un poeta. La búsqueda de una identidad desfigurada por la historia y reconstruida gracias a una simple máquina: la cámara. El amor por el cine se presenta como algo que jamás podrá ser accidental o accesorio. ¿Acaso existe algún otro artilugio capaz de devolvernos un tiempo ya perdido?

Reminiscencias de un viaje a Lituania recoge sus primeros pasos en el barrio de Williamsburg, en Brooklyn, su regreso al campo de trabajo alemán donde fue internado junto a su hermano Adolfas por los nazis y la vuelta a su pueblo natal, Seminiskiai, después de 27 años sin poder acercarse ni a su tierra ni a su madre. Ambos habían abandonado a la fuerza Lituania durante la II Guerra Mundial para ingresar en un campo de trabajo del que huyeron rumbo a Dinamarca, primero, y EE UU, después. “Aún somos personas desplazadas, y el mundo está lleno de personas como nosotros”, narra en el filme. “Aún sigo mi viaje rumbo a casa”.

Ese hogar perdido, que para Jonas Mekas es el territorio de la infancia, es el asunto medular de su cine. Él suele rememorar cómo de niño le gustaba cantarle a su padre las cosas que le habían ocurrido durante el día. “Y durante mi vida no he hecho otra cosa que intentar capturar la intensidad de aquellos momentos”. Otro recuerdo recurrente de su infancia justifica su rechazo a cualquier forma de poder: “Con toda mi inocencia salí a la carretera a fotografiar los tanques rusos. Pero un militar destruyó con sus botas mi cámara. Era mi primera cámara. El principio de todo. Y ahí sigue, destrozada en el suelo”.

Mekas es demasiado viejo y sabio para alimentar el estéril debate que contrapone el cine experimental con el comercial. “De igual manera que la prosa jamás es contraria a la poesía, entre otras cosas porque muchas veces los límites no están tan claros, no se puede contraponer el cine de ficción, el de Hollywood, el comercial, con el de vanguardia y experimental. Son formas diferentes pero nunca contrarias”.

Guardián de la memoria cinematográfica desde el Anthology Film Archives (institución única en el mundo que cataloga, preserva y exhibe películas de todo tipo) Mekas lleva décadas intentando construir, fotograma a fotograma, su propia memoria. Sobrecogedora burla al tiempo de un hombre que hoy celebrará (¿acaso alguien lo duda?), cámara en mano, sus 90 años.

 

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(Artículo original en la edición impresa de “El País” por Elsa Fernández-Santos)

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Algunos hablan del fin de la Historia.

Hay otros que dicen que nos encontramos en los últimos días del Cine.

¡NO creais ni a los unos ni a los otros!

Y la Industria del Cine, y los museos del Cine celebran a lo largo y ancho del mundo el centenario del cine; y hablan de los millones de dólares que sus cines han ingresado; y discuten de Hollywoods y de sus estrellas

-pero ninguno hace mención al avantgarde, alos independientes, a NUESTRO CINE. Yo he visto los programas, los catálogos de los museos, y los archivos, y las cinematecas por todo el mundo. Yo sé de que cine están hablando.

Pero quiero aprovechar esta ocasión para decir lo siguiente:

en estos tiempos de la enormidad, de las películas para el gran espectáculo, de las producciones de cientos de millones de dólares, quiero tomar la palabra en favor de lo pequeño, de los actos invisibles del espíritu humano, tan sutiles, tan pequeños que mueren en cuanto se les coloca bajo la luz solar.

Quiero brindar por las pequeñas formas cinematográficas, las formas líricas, los poemas, las acuarelas, los ensayos, los bocetos, las postales, los arabescos, las letrillas y las bagatelas, y los pequeños cantos en 8mm.

En estos tiempos en los que todo el mundo ansía tener éxito y vender, yo quiero brindar por aquellos que sacrifican el éxito social por la búsqueda de lo invisible, de lo personal, cosas que no reportan dinero, ni pan, y que tampoco te hacen entrar en la Historia Contemporánea, en la Historia del Arte o en cualquier otra Historia.

Yo apuesto por el arte que hacemos los unos por los otros por amistad, por sí mismo.

Yo me planto en mitad de la Autopista de la Información y me río.

-porque el batir de las alas de una mariposa sobre una pequeña flor, en alguna parte, basta, yo lo sé, para cambiar a fondo el curso entero de la Historia.

El pequeño y dulce traqueteo de una cámara Súper-8 en el sudeste de

Manhattan

-y el mundo entero ya no será el mismo.

La verdadera historia del cine es la historia invisible- la historia de amigos que se encuentran

que hacen lo que aman

Para nostros el cine comienza

con cada nuevo susurro del proyector.

Con cada nuevos susurro de nuestras cámaras,

nuestros corazones

se abrazan

mis amigos!

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Texto publicado en Trafic número 23.

Traducción del francés de Carlos Esbert recogida en la revista cabeza borradora número 2, junio 2003.

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Viene de aquí…

Benn Northover: Siempre lo he relacionado con tus descripciones de la vida en la granja, en la naturaleza y sus olores. Os he oído a ti y a tu hermano Adolfas describir un momento cuando eráis jóvenes en el que las tropas alemanas entraron en la casa, pusieron a vuestro padre contra la pared y vosotros os escapastéis por la ventana.

Jonas Mekas: Fue muy intenso, los alemanes habrían podido disparar a mi padre. Es la intensidad la que ayuda a recordar ese momento. El olor de las patatas germinadas vuelve a mí porque me arrastré por un campo de patatas y estas estaban germinando. Es un olor sutil, hacia lo dulce, y recuerdo ese olor muy conectado a ese momento.

BN: Es extraño cómo a veces los momentos más intensos están ligados a los detalles.

JM: Las sensaciones están en tu cuerpo y se quedarán en él para siempre. Pueden volvera a ser llamadas y vuelven de pronto en los momentos en los que menos te lo esperas. Pueden ser provocadas por un pensamiento y de pronto están ahí.

BN: Stanislavski habló de la memoria sensitiva, que es más o menos eso. Te preparas para acceder a esos momentos y pienso que como poeta, o incluso como cineasta -quiero decir, te he visto filmar muchas veces- te vuelves muy sutil, estás completamente en el momento.

JM: Cuando empiezo a filmar cualquier situación el resto ya no existe.

BN: ¿Lo llamarías un estado de trance?

JM: Es un estado de trance en el que la mente está desconectada. Es pura reacción, estar con, sólo la cámara y el momento. Cuando escribes tienes miedo de empezar y luego el momento llega. Cuando mis dedos tocan las teclas de la máquina de escribir estoy en otro lugar. Y entonces empieza la concentración total, todo lo demás desaparece. Sabes que tienes que hacerlo, no tienes elección. Pero ahora ya nunca tengo miedo de hacerlo porque sé que cuando caigo allí no pienso en lo que voy a hacer, simplemente lo hago.

BN: Desde mi niñez siento que hay algo que tira de mí. Ciertas cosas cobran sentido para mí a lo largo del camino y creo que eso es lo que me llevó a Nueva York.

JM: Nunca se sabe. Ahí estaba yo, viniendo de un pequeño pueblo de granjas de 99 habitantes. Ese era el total, lo sé porque lo conté antes de irme. La gente me preguntaba: “¿No lamentas haberte ido de Lituania? ¿No es triste, no es trágico haber acabado en Nueva York?” Durante un tiempo sí, fue trágico. Ahora lo veo como un regalo. Fui expulsado y si me hubiese quedado allí habría acabado en Siberia. Siempre hay razones que no conocemos, motivos. Estoy contento de haber sido expulsado casi a la fuerza. Sí, a la fuerza. Después de ello pasé por toda una educación, y por experiencias, y acabé aquí, ahora en este pequeño bar en París.

BN: A menudo pienso en tu comentario de que Nueva York en cierto modo salvó tu razón.

JM: Sí, después de la guerra hubo una conferencia en Yalta en la que los países del Este de Europa fueron divididos entre Francia, Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética, como pasteles. En ese momento me sentí completamente decepcionado con la civilización occidental; no estaba en ninguna parte. Pero entonces llegué a Nueva York, a Brooklyn, y de pronto todo estaba vivo y libre. Podías comprar…naranjas (risas) y podías verlo todo, era como si el sol empezase a brillar. Es entonces cuando empecé a recomponer las piezas de mí mismo. Todas las posibilidades estaban ahí. Era muy excitante, casi extático.

BN: Cuando visitamos tu pueblo, Semeniskiai, estaba presente una especie de elemento místico. Había algo muy especial allí.

JM: Desde mi infancia recuerdo que había una pequeña colina soleada con flores y piedras junto al bosque. Cuando hacía calor el sol brillaba en la pequeña colina y mi madre pasaba por allí de vuelta de ordeñar a las vacas. Siempre me decía que veía a unas pequeñas criaturas bailando en esas piedras, sonriendo y saludándola. Mis hermanos se reían de ella y eso la enfadaba. A su manera la preocupaba que no la creyesen y yo siempre la creí. Realmente veía a esas criaturas y por supuesto años más tarde oí las historias populares de Islandia e Irlanda. Así que siempre supe que había algo más, ese otro mundo, que llega a la mente de algunos con facilidad y para otros no.

BN: Recuerdo que me dijiste que que Storm de Hirsch te probó que había algo más allá.

JM: Sí, Storm de Hirsch era poeta y realmente fue una de las personas más influyentes en mi vida porque me introdujo en los escritos de místicos como Blavatsky y Gurdijeff, que me abrieron áreas con las que no estaba familiarizado. Una de las cosas que era capaz de hacer era entrar en auto-hipnosis y hablar idiomas extraños. Trabajó con un instituto científico de Nueva York, grababan esos sonidos que hacía en estado de auto-hipnosis y le preguntaron, mientras estaba en ese estado, que definiese cada palabra. Y con ello crearon un lenguaje. Durante una sesión le preguntaron: “¿qué piensas del aborto?” Ella respondió lentamente con una voz que no era la suya: “La gente no debería de hacer eso, cada vez que matas un alma matas todo el universo.” Nunca olvidaré esa voz. No estaba bajo el efecto de las drogas, sino en auto-hipnosis. Y si perdía algo la llamaba. La última vez fue un cuchillo y ella dijo: “Mira en tu abrigo en el primer bolsillo por arriba“. Así que estas son las increibles fuerzas misteriosas que algunas personas poseen. Por supuesto algunas personas dirán: “tonterías, soy científico”: Pero yo conocí a Storm de Hirsch. Ella podía hacerlo. Podéis reiros pero yo la conocía. La gente es capaz de trascender sus realidades cotidianas y estar en otro lugar. Es la persona más cercana a un chamán que he conocido.

BN: Creo que tiene que formar parte de tu carácter de entrada. Puedes aprender teorías y puedes investigar, pero la semilla de aquello de lo que estamos hablando tiene que estar ya ahí.

JM: En otras palabras, desde tu nacimiento una de las siete musas entra en ti y no tienes elección. Puedes intentarlo y destrozarte a ti mismo resistiendo -y muchos lo han hecho- pero si trabajas con ellas acabarás donde tienes que acabar. Cómo sabían esto los griegos es algo asombroso. Y hemos perdido ese saber. Así que Ben, ¡brindemos por los griegos! (Chocan los vasos).Cheers!

BN: Cheers!

 

 

Entrevista realizada por Benn Northover para AnOther Man. 

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Benn Northover: Bueno, Jonas, iba a preguntarte por tu definición del éxtasis.

Jonas Mekas: Bueno, para mí el éxtasis es hacer algo cuando ni siquiera sabes qué es lo que estás haciendo o ni siquiera por qué lo estás haciendo y se te olvida que lo estás haciendo. Ni siquiera estás muy entusiasmado por lo que estás haciendo, estás completamente inmerso en ello, es como si estuvieses en otro mundo en el que nada más existe. Estás simplemente en ese momento. Y muchas veces he estado en extasis yo solo, no necesitas a nadie más. Creo que estar con amigos es siempre algo extático. Creo que el extásis es algo focalizado. Es estar fuera de ti mismo.

BN: Siempre he pensado que hay algo casi chamánico en tu carácter.

JM: Convertirse en chamán es algo que puedes desear, pero tienes que ser elegido. He de reconocer ahora que siempre temí ser elegido, que fuese llamado a convertirme en chamán. Incluso ahora me da miedo, porque no tienes elección, te golpea y puedes resistirte pero de pronto todas esas fuerzas vienen a ti, te cambian y te vuelven loco a todos los niveles. Así que no quiero ser un chamán. No quiero que eso me golpee.

BN: Pero, ¿y la prueba de tu enfermedad..?

JM: Sí, estuve muy enfermo cuando tenía cinco o seis años. No sé qué enfermedad era pero estaba próximo a la muerte. Recuerdo a las mujeres alrededor de mi cama diciendo: “Pobre niño, se va a morir”. No se daban cuenta de que yo podía oírlas. Y las odiaba. Me dije a mí mismo: “No voy a morirme”. Pasaron semanas y meses. Y de pronto empecé a ver cosas. Podía decir lo que estaba sucediendo en la calle de al lado. Cuando había un accidente de coche del otro lado del edificio yo veía el rojo de la sangre. Así que empecé a tener miedo de eso. Hice todo lo posible para distanciarme de esos ultraeventos que estaban fuera de nuestra realidad normal. Creo que conseguí bloquearlos, pero siempre tengo miedo de que me vuelvan a golpear y me vea de nuevo inmerso en ello. Es lo como Santa Teresa de Ávila.

BN: Sí, a menudo habla de una devoción en éxtasis, una suerte de arrebato que la tomaba.

JM: Santa Teresa estaba muy conectada con el arrebato y el éxtasis. Pero ahí es donde entran en juego los artistas. Los artistas son como chamanes o están en éxtasis. Pero estoy hablando de esos pocos que en cada siglo realmente alcanzan lo más profundo del éxtasis.

BN: Alguna vez has dicho que sólo crees en artistas que haya tenido una crisis nerviosa.

JM: Sí, una crisis nerviosa es como destruir todas las cadenas normales académicas, quemar todas las convenciones establecidas. Y entonces dejas que otra cosa entre en ti. Sin ella te quedas en ese plano diario y académico.

BN: Hay una cierta intensidad, pero también hay un atisbo de otra cosa.

JM: A veces ese es el problema con los narcóticos, el alcohol e incluso el tabaco. Para aquellos que trabajan en fábricas y hacen un trabajo cotidiano esas cosas pueden ser muy dañinas. Te vuelves menos productivo y destruyes tu salud. Pero para los poetas y los artistas ayuda a eliminar ese plano normal y permite que lleguen las musas. Las musas no pueden llegar en una vida de clase media. Con Amy Winehouse la gente dice: “Oh, está bebiendo y tomando drogas”, pero no está cantando con una voz de clase media. Para abrir otras posibilidades tienes que destruir esas cadenas que impiden que las musas lleguen a tu vida. Yo estaba preparándome desde los seis años con los libros que leía: estaba buscando algo. Creo que ciertos espíritus me estaban preparando para otra cosa. Así que cuando llegó el momento de leer a Rimbaud, me tocó, no necesité drogas. Otros que no están preparados leerán a Rimbaud y no significará nada para ellos. Así que trabajas y trabajas si quieres ser actor, poeta o músico, trabajas sobre ti mismo. Eres el instrumento y te preparas para recibir a las musas.

Sigue aquí…

 

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Entrevista realizada por Benn Northover para AnOther Man. 

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Jonas Mekas es uno de los grandes poetas del cine. Sus películas suponen registros sutiles de los sentimientos, las emociones y los gozos cotidianos de las personas tal y como se graban en sus voces, sus rostros y sus pequeñas actividades diarias. Para ello desarrolla, a lo largo de los años, un método de filmación personal, consistente en una intensificación de los momentos evanescentes y de lo inmediato. Sus películas ponen de relieve aspectos como el color, el movimiento, el ritmo y la estructura que nuestros sentidos captan al mismo tiempo que la cámara, pero de modo distinto. Subyace a este intento, como en los grandes poetas, la voluntad de preservar la inmediatez del mundo sin interferir en él, sin destruirlo, así como la creencia en la posibilidad de registrar experiencias y sentimientos sutiles, hechos presentes en nuestra vida de todos los días, pero casi invisibles.

“Diarios” presenta dos de las más importantes películas de Jonas Mekas, realizadas y montadas a casi treinta años de distancia.

Ambas películas suponen un peculiar autorretrato indirecto del autor a través del retrato extravertido de los seres queridos y los acontecimientos externos de la vida, que son celebrados en estas dos películas como en muy pocas obras de la historia del cine.

DVD_1 REMINISCENCIAS DE UN VIAJE A LITUANIA (Reminiscences of a Journey to Lithuania)
EE.UU. · 1972 · 16 mm · color y b/n · 88 min.

EXTRAS THIS IS A BOLEX · Alberto Cabrera Bernal · España · 2012 · vídeo · color · 9 min. · ENTREVISTA CON JONAS MEKAS · Revista Lumière · España · 2012 · vídeo · color · 22 min.

DVD_2 EN EL CAMINO, DE CUANDO EN CUANDO, VISLUMBRÉ BREVES MOMENTOS DE BELLEZA (Parte 1) (As I Was Moving Ahead Occasionally I Saw Brief Glimpses of Beauty)
EE.UU. · 2000 · 16 mm · color · 123 min.

DVD_3 EN EL CAMINO, DE CUANDO EN CUANDO, VISLUMBRÉ BREVES MOMENTOS DE BELLEZA (Parte 2) (As I Was Moving Ahead Occasionally I Saw Brief Glimpses of Beauty)
EE.UU. · 2000 · 16 mm · color · 162 min.

Incluye un libro de 64 págs. con escritos de Miguel García (“Poeta en Nueva York”), Peter Kubelka (“Una carta”), Jonas Mekas (“Yuri Zhukov. Pravda y un viaje a Lituania”), Adolpho Arrietta (“Cheers!”), P. Adams Sitney (“La retrospección de Mekas”) y Rubén García López (“Textos sobre una práctica (I): Cámara en mano”).

Jonas Mekas Diarios en Tienda Intermedio DVD. 

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