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Archivos Mensuales: junio 2012

Viene de aquí.

Harry Fischbach: Porque se oye a menudo: “Godard ha dejado de hacer cine, se he retirado sólo.”

Henri Langlois: Nunca ha dejado de hacer cine. Sólo se las han arreglado para que sus películas sean invisibles. Es muy diferente. Se las han arreglado… para cortarle -si queréis- de las posibilidades. Nunca ha dejado de hacer cine. Ha trabajado sin cesar.

Vive en una especie de laboratorio comparable -bajo otra forma, con otras concepciones- al laboratorio que tenía Andy Warhol, ¿comprendéis? Es lo mismo, son gente que vive perpetuamente, Andy no sólo en el cine, y Andy, esto… Godard total y permanentemente en la imagen animada.

Son verdaderamente dos laboratorios experimentales fabulosos, salvo que el de Godard está enteramente orientado al cine. Y con la diferencia de que, como Godard es un personaje que ha rechazado a todo el sistema, pero no el sistema, si queréis… Hay dos maneras de rechazar el sistema: llegáis y decís: “Rechazo el sistema”  y llegáis introducido por el sistema, invitado por el sistema, con los hoteles, las habitaciones pagadas por el sistema, y decís: “estamos contra el sistema”, bueno…

Y Godard está de verdad contra el sistema. Es por eso que está reducido a tal estado de… que decís, supuestamente, que no es accesible. No está fuera del sistema. Está dentro del verdadero sistema, esa es la diferencia, al igual que Warhol está en el verdadero sistema. El sistema, es la vida.

Hay que estar vivo. Encerrarse en el sistema es dejar de estar vivo. Conozco a gente que pretende estar fuera del sistema. ¿De qué manera se ha puesto fuero del sistema? Como los magos, ¿sabéis? Ha hecho… Se han puesto en el centro, han trazado un círculo alrededor suyo y han dicho… han invocado al demonio. Y entonces ya no pueden salir de ese círculo, están prisioneros de ese círculo, y están rodeados por el demonio y dicen, “¡Somos nosotros!” ¿Nosotros qué?”

Porque la vida, está fuera del círculo. La vida son los árboles, son las plantas, son los seres humanos, es esto. Y si veis bien a Godard, si veis bien a Warhol, están de lleno en la vida, los dos. Es lo que llamo el cine en libertad. Es un cine que no tiene miedo de fallar en algo y aún así mostrarlo.

Si una imagen vira como en una película de Warhol porque llegamos al final y queda… Lo que importa, es lo que es.

Fragmento de una serie de entrevistas a Henri Langlois realizadas por Harry Fischbach para TV Ontario y tituladas “Hablemos de cine o las anti-clases de Henri Langlois“. Recogida en Jean-Luc Godard, Documents, editado por el Centre Pompidou

Godard en Tienda Intermedio DVD.

Viene de aquí.

Harry Fischbach: Bueno, ese es Andy Warhol, el americano.

Henri Langlois: Americano. Y hay otro hombre que nos ha enseñado una forma de libertad. Godard fue primero, en el pasado, el hombre que tuvo el valor de… si queréis, por ejemplo, al principio de Week-End, tenéis a dos personas que están hablando, y eso dura, el plano es fijo, se comprende o no se comprende, eso no importa, porque en la vida es así. Bueno, pues eso es otra cosa que importa, lo que está contra todas las reglas, contra todos los sistemas.

Godard, él… Si queréis ahí llegamos a lo que yo llamo la posición de Godard hoy en día. Godard ha llegado…a una posición moral absolutamente fabulosa en el cine francés en el momento actual. Una película como Todo va bien es como… respecto al año en que fue rodada es realmente el pulso, toma el pulso de lo que era el páis, en fin, Francia, el sentimiento que tenía la gente. La última película es lo mismo ¿comprendéis?

Y en Godard lo fantástico es que ha aprendido… hay una nueva forma, si queréis. Sabe que estamos en el umbral de algo nuevo. Sabe que todo esto es muy bonito, por supuesto, está el super 8, pero el super 8 es la costumbre. Lo que importa es la posibilidad de poder hacer con el magnetoscopio lo que nunca antes había podido hacer ningún cineasta, porque, o el cineasta improvisaba in situ, o el cineasta escribía un guión que se imaginaba según lo escribía y que luego intentaba transcribir en imágenes. Es decir que los borradores en cine… Chaplin aparte, los borradores en cine son escritura, son literatura. Son lo contrario. Y ahora, con el magnetoscopio, Godard tiene las pruebas. Puede trabajar su película, prepararla, verla en borrador, corregirla, cambiarla, modificarla con la forma misma de la imagen latente, comprendéis, animada.

Es eso, lo grande. Y entonces esta libertad, esta cosa fantástica, es el soplo de la vida, si queréis, corresponde a las ropas de la gente. Actualmente, si camináis por la calle lo veis. No se os ocurre que la gente lleve gorra, corbata, cosas… La cantidad de gente que lleva blue-jeans y que se pasea en mangas de camisa: antes era impensable.

Harry Fischbach: Porque se oye a menudo: “Godard ha dejado de hacer cine, se ha retirado él sólo.”

Henri Langlois: Nunca ha dejado de hacer cine. Simplemente, se las han arreglado para que sus películas sean invisibles…

(Continuará…)

 

 

Fragmento de una serie de entrevistas a Henri Langlois realizadas por Harry Fischbach para TV Ontario y tituladas “Hablemos de cine o las anti-clases de Henri Langlois“. Recogida en Jean-Luc Godard, Documents, editado por el Centre Pompidou

Godard en Tienda Intermedio DVD.

Henri Langlois: Tenéis a dos hombres, actualmente, que representan lo que llamo la libertad del cine. De la Nouvelle Vague han quedado autores. Todos los movimientos terminan con autores, con individuos.

Hay algo completamente nuevo, comprendéis. La Nouvelle Vague fue, como ya lo he dicho, el regreso de la juventud, de acuerdo. Pero no sólo en Francia, es el mundo entero. En América tenéis un movimiento paralelo, diferente, que se ha refugiado en el 16mm, en el super 8.

Pero tenéis, si queréis, dos hombres, en mi opinión, que dominan no el futuro, porque el futuro… Piensan ya en el presente, así que toda persona que piensa en el presente vive también en el futuro. No es gente que está por llegar, no voy a deciros: “Eh, ahí, en un sótano, hay un señor de tal que en uno o dos años ya veréis…”. No, hablemos de cosas que todo el mundo sabe.

Un día oí a Picasso decirle a alguien, hablando de Van Gogh: “El hombre que nos enseñó a pintar mal.” Pues bien, el hombre que nos he enseñado a hacer mal las películas se llama Andy Warhol.

Andy Warhol pasa. Lo que importa es lo que hay en la película. Que de pronto, cuando llegamos al final de la película, haya habido de pronto cuatro cosillas…

Si queréis ha comprendido que en una época que es sobre todo…-Ya sea en Hollywood, ya sea en Francia o en cualquier otro lugar- una época dominada por una especie de perfección puramente… cómo decir… formal: una perfección sin travellings temblorosos, cosas así… A él le da igual. Lo que cuenta, es lo que se dice, no es, no es… Por lo tanto, si hay manchas de tinta en la página, lo que cuenta… es lo que cuenta. Por lo tanto esa es la primera libertad.

Harry Fischbach: Bueno, ese es Andy Warhol, el americano.

Henri Langlois: Americano. Y luego tenéis a otro hombre que nos enseñó otra forma de libertad. Godard fue primero, en el pasado, el hombre que tuvo el valor….

(Continuará…)

Fragmento de una serie de entrevistas a Henri Langlois realizadas por Harry Fischbach para TV Ontario y tituladas “Hablemos de cine o las anti-clases de Henri Langlois“. Recogida en Jean-Luc Godard, Documents, editado por el Centre Pompidou

Godard en Tienda Intermedio DVD.

El cine es y debería ser una aventura: que no se sepa del todo, cuando se hace, dónde se va a llegar, en qué orillas atracaremos, qué paisajes vamos a descubrir. Por eso he colocado a la cabeza películas que arriesgan sin precaución esta aventura. Suelen ser películas no tenidas en cuenta, despreciadas u odiadas. Lo cual no tiene ninguna importancia. En segundo lugar he puesto películas redondas, perfectas, que hablan más en primera persona y que se basan en cierta singularidad de la visión, aunque sea amplia, de su autor. En tercer lugar he juntado películas que se parecen a las primeras: mismo espíritu de aventura, misma experimentación feliz; me siento menos constantemente cerca de ellas, pero las visito a menudo en la memoria.

1)         Femmes femmes, Paul Vecchiali

Leçons d’histoire, Straub/Huillet

Out I : Spectre, Jacques Rivette

Quatre nuits d’un rêveur, Robert Bresson

Salo, Pier Paolo Pasolini

2)         El inocente, Luchino Visconti

Numéro deux, Jean-Luc Godard

Trafic, Jacques Tati

3)         Amor de perdición, Manoel de Oliveira

Muerte de un corredor de apuestas chino, John Cassavetes

Deux fois, Jackie Raynal

Les intrigues de Sylvia Cousky,  Adolfo Arrieta,

Two-lane blacktop, Monte Hellman

Petit à petit l’oiseau fait son bonnet (version fleuve), Jean Rouch

Des journées entières dans les arbres, Marguerite Duras

Vidéo 50, Robert Wilson

Nota de Luis E. Parés: Veo que en la encuesta de Cahiers y en esta de Biette, se repite la película ‘Deux fois’, eso sí, sólo firmada por Jackie Raynal. Pero la verdad es que esa peli está compuesta por dos episodios, uno de los cuales lo dirigió Francisco Viader, catalán de origen, actor y compañero de farras de Jacinto Esteva.

En Cahiers du Cinéma, nº 308, febrero 1980. Traducción de Manuel Pelaez. (Resultado de la encuesta aquí.)

Robert Bresson, Marguerite Duras, Straub/Huillet, Jacques Rivette, Jean Rouch y Jean-Luc Godard en Tienda Intermedio DVD.

 

En otoño de 2009 la Tate Modern le dedicó una retrospectiva a Pedro Costa. Para la ocasión, aparte de sus películas, este programó una pequeña carta blanca. (Que tiene un punto en común con la que ya habíamos publicado de Carax, y otro con la de Marker. ¿Pasajes secretos?)

 

Itinéraire de Jean Bricard

Jean-Marie Straub y Danièle Huillet, France 2008, 40 min

Sicilia!

Jean-Marie Straub y Danièle Huillet, Italy/France 1999, 66 min

¿Qué se puede decir de las películas de Jean Marie y Danièle. Nos hacen sentir que el cine todavía merece la pena.

Pedro Costa

 

The Struggle

DW Griffith, USA 1931, 84 min

En estos tiempos difíciles debería de ser una obligación: 90 minutos más de Griffith en una sala de cine es igual a noventa minutos menos de mierda abstracta en la pantalla.

Pedro Costa

 

Puissance de la Parole

Jean-Luc Godard, France 1988, 25 min

Beauty #2

Andy Warhol, USA 1965, 66 min

Recuerdo a Langlois diciendo que Godard y Warhol nos habían enseñado a no hacer películas. Estos dos nos dan luz, sin duda.

Pedro Costa

 

Le Cochon

Jean Eustache, France 1970, 50 min

Routine Pleasures

Jean-Pierre Gorin, USA/UK/France 1986, 81 min

Como un caramelo en una tienda, como un paseo por el campo el domingo, como una buena novela de misterio, dos maravillosos regalos de Eustache y de Gorin para disfrutar y estar agradecido.

Pedro Costa

 

(Nota: la película Le cochon suele figurar como codirigida con Jean-Michel Barjol y el propio Eustache así lo señalaba.)

 

 

Pedro Costa en Tienda Intermedio DVD

Godard y Gorin en Tienda Intermedio DVD

Straub/Huillet en Tienda Intermedio DVD

 

No merece la pena ir a Calcuta, a Melbourne o a Vancouver, todo está en las Yvelines, en Neauphle. Todo está en todas partes. Todo está en Trouville. No merece la pena ir a buscar lo que ya está aquí. Donde se está siempre hay lugares que buscan películas, basta con verlos.

Se piensa a veces que unos exteriores van a ayudar a la película. Entonces uno se va a buscar esos exteriores y no los encuentra nunca. Hay que ir a localizar sin ninguna idea, sin nada. Hay que dejar venir los exteriores a uno. Por ejemplo: no tenía idea de la imagen que debía haber bajo el joven ahorcado de Auschwitz. Es al pasar frente a la hilera de álamos de la Mauldre cuando pienso: será esto. O bien son imágenes vistas sin proyecto de película, que vuelven. Como Le Poudreux, el puerto de madera africana en el canal de la Seine y la estación abandonada del viejo puerto de Honfleur.

Un lugar donde ya he rodado me hace querer volver. Ruedo en lugares en los que ya he rodado. Los grandes cielos alemanes de Aurelia Steiner, los de las lluvias fecundas, son los de Le Camion sobre la escritura y el sueño- aquí están en plano fijo. Estos campos estaban ahí, la diferencia era su color, negros por la labranza de octubre en Aurelia y en Le Camion cubiertos de ese plumón verde de enero. La diferencia era también la luz. Fuerte en Aurelia, lechosa en Le Camion. Sueño con eso, volver a rodar en lugares en los que ya he rodado. En el palacio Rptschild y en el parque, que siguen habitados  por la mendiga, por las caminatas del Vice-consul, por la travesía de las canchas de tenis desiertas. En mi casa. En los grandes descampados de Auchan, los de la errancia de la mujer en Le Camion, allí donde se detiene al anochecer. Son para mí lugares que engendran cine porque en ellos se ha hecho cine. En París también quiero rodar, en esas grandes avenidas coloniales de Les mains négatives, esos zocos de Ménilmontant, ese Mékong, hacia el este, por Bercy. Asia hasta confundirse, sé dónde está en París, antes de Renault, después de los álamos de la isla Saint-Germain, las acumulaciones de lianas, esa jungla que bordea el Siam, antes del faro y de la linterna de los muertos.

 

 

Marguerite Duras en Les yeux verts. Cahiers du cinéma, 1980/ 1996.

Marguerite Duras en Tienda Intermedio DVD. 

 

Conocía a Pialat porque, por aquel entonces, él todavía era muy amigo de Claude Berri y yo vivía con Claude. Cenábamos juntos a menudo. Acepté rodar No envejeceremos juntos primero porque me habían gustado mucho La infancia desnuda y La maison des bois, pero sobre todo porque adoré el guión. Los diálogos eran justos, precisos. Me parecían de una gran autenticidad y con razón: habiendo conocido a Colette, la inspiradora de Catherine, mi personaje en la película, sabía hasta qué punto esta historia era autobiográfica. Contrariamente a lo que se piensa a menudo, prácticamente no había improvisación. El texto estaba escrito y muy bien escrito. En plató, entre Pialat y yo, después de algunos días de ajuste, fue bastante bien. A mí mi personaje me parecía demasiado blando, pero eso era lo que él quería. Así que se lo di. Confié en él. Para mí cuando a un actor le gusta el cine de un director, tiene que tener en él una confianza ciega. Aquel año rodé cinco películas en catorce meses: estaba especialmente feliz de hacer esta porque para mí era algo diferente. Me gustaba, así que no quería pelear. 

Para Jean Yanne fue más difícil. No le gustaba interpretar a ese personaje excesivo. Es más, estaba en total desacuerdo con lo que Pialat le hacía decir. Había muchas fricciones. Al cabo de tres semanas de rodaje todo el mundo quería parar. 

Sí, Pialat tenía carácter, pero había que aceptarlo. Yo pensaba en el resultado, me parecía que merecía la pena. Había que comprender cómo funcionaba: le horrorizaban los cumplidos. No le gustaba hacerlos ni que se los hiciesen. Por pudor, sin duda. Si los hacía tenía miedo de no parecer sincero. Después de una escena no manifestaba su satisfacción con palabras, pero llegué a descubrir en sus ojos una especie de sonrisa oculta. Había que detectar. Como estaba muy concentrado en su desacuerdo con Jean a mí me dejaba en paz. Sólo tuvimos un problema, ridículo, sobre la elección de un bañador. El quería que llevase un bañador a cuadros vichy rosas y blancos. A mí me parecía que estaba pasado de moda. Estaba tan pasado de moda que la estilista no consiguió encontrar uno. Finalmente él renunció. La principal crisis del rodaje tuvo lugar un fin de semana. Como rodábamos en Camargue había previsto pasar el fin de semana en en casa de mis padres, cerca de Toulon. El viernes los productores, Jean-Pierre Rassam y Jacques Dorfmann vieron los brutos y no les gustó nada. Furioso, Pialat me dijo que no volviese el lunes. Durante el fin de semana reflexioné  y me dije que tenía que volver. Me presenté allí y el rodaje continuó. La película fue presentada en Cannes. Las críticas fueron estupendas. Sigue siendo una de mis mejores películas. ¿Lo que aprendí de él como actriz? A no actuar, sino a ser. Luego Maurice y yo no guardamos el contacto. Como ya no vivía con Claude Berri no tenía ocasión de verle. Y además era tan taciturno en la vida, con una insatisfacción desgarradora, eternamente enfadado. Y en primer lugar consigo sí mismo. 

 

 

Testimonio recogido por Olivier Nicklaus, para Les Inrockuptibles Hors Série, Maurice Pialat. Traducción Pablo García Canga

Maurice Pialat en Tianda Intermedio DVD. 

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