Sobre el éxtasis, entrevista con Jonas Mekas (2)

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Viene de aquí…

Benn Northover: Siempre lo he relacionado con tus descripciones de la vida en la granja, en la naturaleza y sus olores. Os he oído a ti y a tu hermano Adolfas describir un momento cuando eráis jóvenes en el que las tropas alemanas entraron en la casa, pusieron a vuestro padre contra la pared y vosotros os escapastéis por la ventana.

Jonas Mekas: Fue muy intenso, los alemanes habrían podido disparar a mi padre. Es la intensidad la que ayuda a recordar ese momento. El olor de las patatas germinadas vuelve a mí porque me arrastré por un campo de patatas y estas estaban germinando. Es un olor sutil, hacia lo dulce, y recuerdo ese olor muy conectado a ese momento.

BN: Es extraño cómo a veces los momentos más intensos están ligados a los detalles.

JM: Las sensaciones están en tu cuerpo y se quedarán en él para siempre. Pueden volvera a ser llamadas y vuelven de pronto en los momentos en los que menos te lo esperas. Pueden ser provocadas por un pensamiento y de pronto están ahí.

BN: Stanislavski habló de la memoria sensitiva, que es más o menos eso. Te preparas para acceder a esos momentos y pienso que como poeta, o incluso como cineasta -quiero decir, te he visto filmar muchas veces- te vuelves muy sutil, estás completamente en el momento.

JM: Cuando empiezo a filmar cualquier situación el resto ya no existe.

BN: ¿Lo llamarías un estado de trance?

JM: Es un estado de trance en el que la mente está desconectada. Es pura reacción, estar con, sólo la cámara y el momento. Cuando escribes tienes miedo de empezar y luego el momento llega. Cuando mis dedos tocan las teclas de la máquina de escribir estoy en otro lugar. Y entonces empieza la concentración total, todo lo demás desaparece. Sabes que tienes que hacerlo, no tienes elección. Pero ahora ya nunca tengo miedo de hacerlo porque sé que cuando caigo allí no pienso en lo que voy a hacer, simplemente lo hago.

BN: Desde mi niñez siento que hay algo que tira de mí. Ciertas cosas cobran sentido para mí a lo largo del camino y creo que eso es lo que me llevó a Nueva York.

JM: Nunca se sabe. Ahí estaba yo, viniendo de un pequeño pueblo de granjas de 99 habitantes. Ese era el total, lo sé porque lo conté antes de irme. La gente me preguntaba: “¿No lamentas haberte ido de Lituania? ¿No es triste, no es trágico haber acabado en Nueva York?” Durante un tiempo sí, fue trágico. Ahora lo veo como un regalo. Fui expulsado y si me hubiese quedado allí habría acabado en Siberia. Siempre hay razones que no conocemos, motivos. Estoy contento de haber sido expulsado casi a la fuerza. Sí, a la fuerza. Después de ello pasé por toda una educación, y por experiencias, y acabé aquí, ahora en este pequeño bar en París.

BN: A menudo pienso en tu comentario de que Nueva York en cierto modo salvó tu razón.

JM: Sí, después de la guerra hubo una conferencia en Yalta en la que los países del Este de Europa fueron divididos entre Francia, Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética, como pasteles. En ese momento me sentí completamente decepcionado con la civilización occidental; no estaba en ninguna parte. Pero entonces llegué a Nueva York, a Brooklyn, y de pronto todo estaba vivo y libre. Podías comprar…naranjas (risas) y podías verlo todo, era como si el sol empezase a brillar. Es entonces cuando empecé a recomponer las piezas de mí mismo. Todas las posibilidades estaban ahí. Era muy excitante, casi extático.

BN: Cuando visitamos tu pueblo, Semeniskiai, estaba presente una especie de elemento místico. Había algo muy especial allí.

JM: Desde mi infancia recuerdo que había una pequeña colina soleada con flores y piedras junto al bosque. Cuando hacía calor el sol brillaba en la pequeña colina y mi madre pasaba por allí de vuelta de ordeñar a las vacas. Siempre me decía que veía a unas pequeñas criaturas bailando en esas piedras, sonriendo y saludándola. Mis hermanos se reían de ella y eso la enfadaba. A su manera la preocupaba que no la creyesen y yo siempre la creí. Realmente veía a esas criaturas y por supuesto años más tarde oí las historias populares de Islandia e Irlanda. Así que siempre supe que había algo más, ese otro mundo, que llega a la mente de algunos con facilidad y para otros no.

BN: Recuerdo que me dijiste que que Storm de Hirsch te probó que había algo más allá.

JM: Sí, Storm de Hirsch era poeta y realmente fue una de las personas más influyentes en mi vida porque me introdujo en los escritos de místicos como Blavatsky y Gurdijeff, que me abrieron áreas con las que no estaba familiarizado. Una de las cosas que era capaz de hacer era entrar en auto-hipnosis y hablar idiomas extraños. Trabajó con un instituto científico de Nueva York, grababan esos sonidos que hacía en estado de auto-hipnosis y le preguntaron, mientras estaba en ese estado, que definiese cada palabra. Y con ello crearon un lenguaje. Durante una sesión le preguntaron: “¿qué piensas del aborto?” Ella respondió lentamente con una voz que no era la suya: “La gente no debería de hacer eso, cada vez que matas un alma matas todo el universo.” Nunca olvidaré esa voz. No estaba bajo el efecto de las drogas, sino en auto-hipnosis. Y si perdía algo la llamaba. La última vez fue un cuchillo y ella dijo: “Mira en tu abrigo en el primer bolsillo por arriba“. Así que estas son las increibles fuerzas misteriosas que algunas personas poseen. Por supuesto algunas personas dirán: “tonterías, soy científico”: Pero yo conocí a Storm de Hirsch. Ella podía hacerlo. Podéis reiros pero yo la conocía. La gente es capaz de trascender sus realidades cotidianas y estar en otro lugar. Es la persona más cercana a un chamán que he conocido.

BN: Creo que tiene que formar parte de tu carácter de entrada. Puedes aprender teorías y puedes investigar, pero la semilla de aquello de lo que estamos hablando tiene que estar ya ahí.

JM: En otras palabras, desde tu nacimiento una de las siete musas entra en ti y no tienes elección. Puedes intentarlo y destrozarte a ti mismo resistiendo -y muchos lo han hecho- pero si trabajas con ellas acabarás donde tienes que acabar. Cómo sabían esto los griegos es algo asombroso. Y hemos perdido ese saber. Así que Ben, ¡brindemos por los griegos! (Chocan los vasos).Cheers!

BN: Cheers!

 

 

Entrevista realizada por Benn Northover para AnOther Man. 

Jonas Mekas en Tienda Intermedio DVD. 

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