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Archivo de la etiqueta: Jacques Rivette

 

¿Cómo y por qué Rivette te eligió para ser el pintor real de La bella mentirosa? ¿Quién es esa extraña criatura tricéfala -Dufour, Piccoli, Rivette– que responde al dulce nombre de Frenhofer?

EL 14 de febrero de 1990 Martine Marignac me llama para proponerme participar en el rodaje de la nueva película de Jacques Rivette y me envía La Bella Mentirosa, proyecto de Jacques Rivette, Pascal Bonitzer, Christine Laurent, libremente basado en La obra maestra desconocida, de Balzac, y presentado por Bonitzer.

Leo: “…hemos querido que nuestra historia… transcurra en nuestros días y hacemos de Frenhofer (el pintor de Balzac) un pintor de hoy en día, figurativo, es cierto, -en caso contrario un elemento esencial del drama, la relación entre el pintor y el modelo, desaparecería- pero moderno (y desde luego no “posmoderno”). Un pintor del tipo de De Kooning, de Fautrier o de Bacon, o, más cerca de nosotros, el poco conocido Bernard Dufour.

Luego los retratos de los personajes describen con precisión y veracidad fragmentos significativos de mi vida y de la vida de mi mujer. Turbación y sorpresa no van a dejar de asaltarme durante largos meses.

Acepto e inmediatamente, el 20 de febrero, cenamos en casa Martine, mi mujer, y yo, con Martine Marignac y Jacques Rivette que entonces elige a Michel Piccoli (nos vemos el 22), luego a Jane Birkin (el 7 de abril) y luego Emmanuelle Béart. Frenhofer será interpretado por Piccoli y yo seré la mano del pintor: el autor de los dibujos y de las pinturas, con Birkin de modelo, y luego Béart.

Rivette insiste inmediatamente sobre el papel que fundamental que tendrá en la película el concepto de quimera. (Una de las razones de la elección del castillo de Assas será la presencia en el salón-vestíbulo de dos grandes quimeras del XVIII. La quimera de las dos mujeres: Birkin, la mujer de Frenhofer, antaño su modelo, y Béart, la desconocida prostituida por su amante, que vendrá a posar para Frenhofer.

Y habrá a lo largo de todo el rodaje ese extraño personaje tricéfalo,Frenhofer, y su triple encarnación simultánea: Rivette el cineasta, Dufour el pintor, Piccoli el actor, Frenhofer circulando de uno a otro, y todos serán Frenhofer, con lo que esa triple encarnación implica necesariamente: la frustración y el poder, la complicidad y la rivalidad.

 

¿Cómo trabajaste concretamente con Rivette, Piccoli, Birkin, Béart, Bonitzer, Laurent, antes durante y después del rodaje? Las poses, las tomas, el tacto, la pluma…

Rivette, tras haber puesto en evidencia la quimera, insiste en la fabricación día a día de la película, cronológicamente. Y para respetar la cronología constituimos inmediatamente el pasado de Frenhofer, el fondo del taller Frenhofer. Los cuadros antiguos de Frenhofer serán cuadros míos de los años 60 y 90 que Rivette extrae de mi taller (una pareja de 1967 roja y violeta, una espalda de mujer gris de 1990 serán como dos señales siempre presentes) y además habrá retratos de Birkin, entre ellos La Bella Mentirosa, y autorretratos pintados por Frenhofer antes de suspender su trabajo, cuadros que hago antes del rodaje.

El 2 de mayo vamos Rivette y yo a casa de Jane Birkin, que acepta posar desnuda para La Bella Mentirosa, ese cuadro que Frenhofer terminará al final del rodaje, con Beárt. Rivette, antes de dejarnos, pide una pose: los brazos tendidos hacia F. para ofrecerse y atrapar. Empiezo haciendo posar a J.B. de frente (y conservaré esta pose para un cuadro que estará colgado en el salón-biblioteca) pero trabajando con ella descubro el magnífico arco de su espalda, sus riñones, y es con los brazos tendidos hacia la izquierda, la cabeza de frente y el cuerpo de perfil cortado a mitad de los muslos como voy a dibujarla. A partir de esos dibujos en mis viejos cuadernos habituales (como en la película) pintaré en mayo-junio en Pradié dos grandes cuadros de dos metros: dos versiones de La Bella Mentirosa. Una versión será terminada “por Frenhofer“: cubriré el cuerpo de Birkin con el de Béart desnuda, hecha una bola, la cabeza escondida bajo los brazos, y de J.B. sólo subsistirá la cabeza, y la mirada bajo una capa azul transparente. La segunda versión la terminaré añadiendo a Birkin, Béart, desnuda en una pose inversa, simétrica, los dos cuerpos mezclándose por transparencia en una quimera. Pero Rivette, aunque entusiasmado por la idea, no la conserva: habría necesitado la creación de una nueva escena  y los retrasos en el rodaje no lo permitían. Además esa figura mezclada irritaba a Christine Laurent. Después de los dibujos, en París, fotografía a Jane, como siempre me gusta hacerlo, desnuda. Trabajamos en la habitación-taller de Charlotte; del otro lado de la puerta Loulou tose y acaba por entrar, simula una pose y luego dibuja a su madre estrictamente vestida posando delante del “pintor” sentado en una silla. El 8 de mayo de nuevo una larga sesión.

Continuará…

 

 

Cahiers du cinéma, septiembre 1991.

Jacques Rivette en Tienda Intermedio DVD. 

Salir de sí mismo

Tendría que hacer el mismo trabajo que Cholodenko, buscar en el otro el punto común conmigo mismo, en lugar de enunciar lo que pienso suponiendo que eso tendrá un punto en común con el otro. Lógicamente, si no me embrollo, debería de conseguirlo. Es una cuestión de apertura.

Mis dos influencias mayores son Rivette y Godard, en cuanto a la relación tema-moral y economía de producción. Lo que cuentan está muy próximo a ellos mismo y al mismo tiempo cuando hicieron, el uno Le mépris, el otro La religieuse, todo fue muy bien. Así que debe de ser posible hacerlo.

Cuando Godard hace Nouvelle Vague tiene en cuenta la actitud social de Delon. Hay una observación fría del capitalismo. Una vez más se trata de no tener miedo del otro, dejarle su envergadura, intentar no reducirlo a tu propio pensamiento. Godard consigue hacerlo con su actor. Por otra parte el personaje interpretado por Delon sin duda toma prestada la mirada de Godard sobre la mujer. En Nouvelle Vague el lugar hacia donde van para dialogar el actor Delon y el director Godard es más inteligente que el lugar al que vuelven cada uno por su lado, una vez la película terminada.

 

Tiempo

El tiempo de al narración no lo controlo. Cuando ruedo una escena se queda en estado bruto. No puedo rodar de otra manera. Por eso leo novelas como las de Pavese. Para mí los grandes novelistas son gente que domina al mismo tiempo la página y el libro. Pero yo, si consigo dominar la escena, es porque hago abstracción del resto del mundo. Es una cuestión de dominio, que todavía no tengo, o que quizás no tendré jamás. Quiero que las escenas salgan, desde el punto de vista de la vida, para que quede algo cuando son proyectadas. Sacrifico todo a eso. Luego, cuando monto el puzzle, me reprocho no haber hecho esto y aquello. Pero es tan solo porque en el momento de rodar no tenía una visión general. Además sacrifico siempre los detalles. Siempre encuentro buenas razones para no liarme con artificios. Es una originalidad producida por carencias. Cada escena es bastante justa, pero al recorrido general le falta impulso. Me gustaría que las cosas tuviesen más impulso.

 

 

Palabras recogidas por Thierry Jousse. Cahiers du Cinéma, septiembre 1991.

Philippe Garrel en Tienda Intermedio DVD. 

 

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Starship Troopers, Paul Verhoeven, 1997

La he visto dos veces y me gusta mucho, pero prefiero Showgirls una de las grandes películas americanas de los últimos años. Es la mejor película americana de Verhoeven y la más personal. En Starship Troopers utiliza diversos efectos para conseguir hacer pasar la píldora, mientras que en Showgirls es evidente que está desnudo. Es su película americana más cercana a las holandesas. Tiene una gran sinceridad y el guión es muy honesto, sin malicia. Está tan claro que lo escribió el propio Verhoeven y no el señor Eszterhas, que es tan malo. ¡Y qué actriz maravillosa! Como todas las películas de Verhoeven, es muy desagradable: es sobre la superviviencia en un mundo poblado por cabrones, esa es su filosofía. Starship Troopers no se burla del ejército americano o de los clichés de la guerra, eso es tan solo algo que Verhoeven dice en las entrevistas para parecer políticamente correcto. En realidad le encantan los clichés y hay un lado muy de cómic en Verhoeven, muy a la Lichtenstein. Y sus arañas está muy conseguidas y son mucho mejores que los dinosaurios de Spielberg.  De todas las películas americanas recientes que transcurren en Las Vegas Showgirls es la única real, créedme a mí, que nunca he puesto los pies allí. Siempre defiendo a Verhoeven, como defiendo a Altman desde hace veinte años. Altman fracasó con Prêt-à-Porter, pero al menos llegó hasta el final con ella, hasta ese final que exaspera todo el vacío que precede. Debería de haberse dado cuenta del poco interés del mundo de la moda cuando empezó a rodar, y desde luego debería de haberse dado cuenta antes de empezar a rodar. Es un director desigual pero apasionante. De la misma manera he defendido a Clint Eastwood desde que empezó a dirigir. Me gustan todas sus películas, incluso las películas para toda la familia con ese mono ridículo, esas que todo el mundo intenta olvidar, también son parte de su obra. En Francia se perdona casi todo pero a Altman, que se arriesga cada vez que hace una película, no se le perdona nada. Mientras que Pollack, Frankenheimer, Schatzberg… ni existen. Las películas de Eastwood y de Altman son de ellos y nadie más: te tienen que gustar.

 

El quinto elemento, Luc Besson, 1997

No la odié, pero me interesaron más Nikita y El profesional. Estoy impaciente por ver su Juana de Arco. Como ninguna versión de Juana de Arco ha dado dinero, incluida la nuestra, espero que haga perder a la Gaumont todo el dinero que ganó con El quinto elemento. Por supuesto, será una película muy ingenua e infantil, pero ¿por qué no? Juana de Arco se podría tratar facilmente como una película para niños (en Vaucouleurs sólo tenía 16 años). Las murallasde Orléans estarán recontruidas por ordenador. Personalmente prefiero un decorado pequeño, realista, a los decorados grandes hechos por ordenador, pero cada uno lo suyo. Juana de Arco pertenece a todos (excepto a Jean-Marie Le Pen), razón por la cual hice mi propia versión después de la de Dreyer y la de Bresson. Además, Besson está a tan sólo una letra de Bresson. No le falta la jeta, pero le falta la “r”.

 

Aquí termina el manuscrito de El cautivo enamorado…

 

 

Original en Les Inrockuptibles, 25 de marzo de 1998. Traducción Pablo García Canga.

Jacques Rivette y Robert Bresson en Tienda Intermedio DVD.

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Funny Games, Michael Haneke, 1997

¡Qué vergüenza! ¡Y qué basura! Me gustó su primera película, El séptimo continente ) y luego cada una me ha ido gustando menos. Está última es vil, no de la misma manera que la de John Woo, pero esos dos realmente se merecen al uno al otro, los casaría. ¡Y no iré a ver a sus hijos! Es peor que Kubrick con la Naranja mecánica , una película que odio también, no por razones cinematográficas, sino morales. Recuerdo que cuando se estrenó a Jacques Demy le escandalizba hasta el punto de llorar. Kubrick es una máquina, un mutante o un marciano. No tiene ningún tipo de sentimientos humanos. Pero es estupendo cuando la máquina filma otras máquinas, como en 2001.

 

Ossos, Pedro Costa, 1997

Me parece magnífica. Creo que Costa es realmente un grande. Es bella y fuerte. Aunque me cueste mucho entender las relaciones entre los personajes. Como en Casa de lava, se puede volver a ver, nuevos enigmas surgen en cada visión.

 

El final de la violencia, Wim Wenders, 1997

Muy conmovedora. Aunque a la mitad se pone a girar el sitio y no acaba llevando a nada. Wenders a menudo tiene problemas de guión. Tendría que decidirse a volver a trabajar con escritores de verdad. Alicia en las ciudades y Falso movimiento son grandes películas, como París Texas. Sin duda la próxima también lo será.

 

Carne trémula, Pedro Almodóvar, 1997

Magnífica, una de las más hermosas de Almodóvar, y me gustan todas. Es un cineasta mucho más misterioso de lo que la gente piensa. No es un tramposo ni un fabricante. Y é también tiene un lado Cocteau, en su manera de jugar con lo fantasmagórico y lo real.

 

Alien resurrección, Jean-Pierre Jeunet, 1997

No me lo esperaba al entrar en la sala, pero quedé cautivado durante toda la sesión. Sigourney Weaver es maravillosa y lo que hace aquí realmente la sitúa en la gran tradición del expresionismo cinematográfico. Es una película puramente plástica, con una historia al mismo tiempo minima e incomprensible. Aún así consiguió asustar a todo el público y también por momentos emocionar. Básicamente nos da una única situación al principio y la película consiste en todas las variaciones plásticas y emocionales posibles de esa situación. Nunca es indecente, es inventiva, honesta y franca. Tengo la sensación de que el mérito se le debería de atribuir mitad y mitad a Sigourney Weaver y a Jeunet.

 

No va más, Claude Chabrol, 1997

Es una película que empieza bien antes de perderse a partir de la mitad. Hay un gran problema de guión: no trata realmente el personaje de Cluzet. Es importante recordar el adagio de Hitchcock de hacer al villano lo más interesante posible. Pero tengo muchas ganas de ver la siguiente, sobre todo porque sale Sandrine.

Continuará…

 

 

Original en Les Inrockuptibles, 25 de marzo de 1998. Traducción Pablo García Canga.

Jacques Rivette y Pedro Costa en Tienda Intermedio DVD.

 

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Titanic, de James Cameron (1997)

Estoy completamente de acuerdo con lo que Jean-Luc dijo esta semana en Elle: es basura. Cameron no es el mal, no es un cabróncomo Spielberg. Quiere ser el nuevo De Mille. Por desgracia es un incapaz. Lo peor es la actriz, horrible, imposible de mirar, la actriz más descuidada que haya aparecido en una pantalla en mucho, mucho tiempo. Creo que por eso ha tenido tanto éxito entre las chicas jóvenes, en especial  chicas americanas un poco inhibidas que ven la película una y otra vez como si fuese un peregrinaje: se reconocen a sí mismas en ella y sueñan que caen en brazos del hermoso Leonardo.

 

Desmontando Harry, de Woody Allen, 1997

Wild Man Blues, de Barbara Kopple me ayudó a superar mi problema con él y a apreciarle como persona. En Wild man Blues ves que es completamente honesto y sincero, y muy abierto, como un chico de 12 años. No es siempre tan ambicioso como podría serlo y se le dan mejor los sentimientos deshonestos que los cálidos. Pero Desmontando a Harry es una bocanada de aire fresco, por fin una película americana políticamente incorrecta. En cambio la última era increíblemente mala. Es un buen tipo y es definitivamente un autor. Lo que no implica que cada película sea un éxito artístico.

 

Happy Together, Wong Kar Wai 1997

Me gusta mucho. Pero sigo pensando que los grandes directores asiáticos son los japoneses, a pesar de la inflación crítica actual de los asiáticos en general y de los chinos en particular. Creo que son hábiles e inteligentes, quizás demasiado hábiles y demasiado inteligentes. Por ejemplo Hou Hsiao Hsien me saca de quicio, aunque me gustaron las dos primeras que se estrenaron en París. Su trabajo me parece completamente manufacturado y en cierto modo desagradable. La última, Goodbye South, Goodbye, es tan sistemática que en cierta manera se vuelve interesante, pero aún así, creo que tiene truco. Hou Hsiao Hsien y James Cameron, mismo problema. Mientras que con Wong Kar Wai he tenido altibajos pero Happy Together me parece muy emocionante. En esa película es un gran director y asume muchos riesgos. Chunking Express fue su mayor éxito, pero era una película hecha durante una pausa de otro rodaje y es bastante menor. Pero siempre es así. Por ejemplo Jane Campion: El piano es la peor de sus cuatro películas, mientras que Retrato de una dama es magnífica, y todo el mundo la despreció. Lo mismo con Kitano, Hana Bi es la menos buena de sus tres películas estrenadas en Francia. Pero esas son las reglas del juego. Al fin y al cabo Renoir tuvo su mayor éxito con La gran ilusión.

 

Cara a cara, John Woo, 1997

La odio. Pero A Better Tomorrow, (1986) también me pareció horrible. Es estúpida, mezquina y desagradable. Vi Broken Arrow ,(1996) y no me pareció tan mala, pero era una película de estudio, había un contrato que cumplir. Pero Cara a cara me parece desagradable, físicamente repulsiva y pornográfica.

 

El sabor de las cerezas, Abbas Kiarostami, 1997

Su trabajo es siempre muy hermoso pero el placer del descubrimiento ha pasado. Me gustaría que se saliese un poco de su universo. Me gustaría ver algo un poco más sorprendente de su parte, lo cual sería de agradecer… Dios, menudo tiquismiquis estoy hecho.

 

On connaît la chanson, Alain Resnais, 1997

Resnais es uno de los escasos cineastas indiscutibles y a veces eso es una losa para él. Pero esta película es casi perfecta, toda una experiencia. Para mí las grandes películas de Resnais son, por una parte Hiroshima mon amour (1959) y Muriel (1963) y por otra parte Mélo (1986) y Smokin/No Smoking (1993)

Continuará…

 

Original en Les Inrockuptibles, 25 de marzo de 1998. Traducción Pablo García Canga.

Jacques Rivette en Tienda Intermedio DVD.

 

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Ese oscuro objeto de deseo, de Luis Buñuel (1977)

De todos los cineastas Buñuel es aquel cuyas películas ganan más al volverlas a ver. No sólo no se gastan, sino que se vuelven aún más y más misteriosas, más y más fuertes y precisas. Tengo el recuerdo de una película totalmente asombrosa. Si Buñuel no se nos hubiese adelantado, me habría gustado titular nuestra película El ángel exterminador. En el momento del estreno François y yo adoramos Él. Y su lado hitchcockiano nos sorprendió mucho, aunque las obsesiones de Buñuel y de Hitchcock no sean las mismas. Pero los dos tuvieron el descaro de hacer películas con las obsesiones que tenían en el cuerpo. Exactamente como lo hicieron Pasolini, Mizoguchi o Fassbinder.

 

La Marquesa de O, de Eric Rohmer (1976)

Es muy bella. Incluso si prefiero los Rohmer en los que va más lejos en el despojamiento, se vuelve entonces el colmo de la puesta en escena, como en El rayo verde, El árbol, el alcalde y la mediateca y aquella que pondría incluso por encima de esas dos, Les rendez vous de Paris. El segundo episodio es todavía más bello que el primero y considero el tercero como una cumbre del cine francés. Me emocionó aún más por el hecho de ser, respecto a La belle Noiseuse, una forma completamente diferente de mostrar la pintura, es la manera de mirar sus cuadros de un pintor. Si tuviese que elegir una película que lo resumiese todo, sería La mujer del aviador. Hay a la vez toda la ciencia y toda la perversidad ética de los Cuentos morales y de las otras Comedias y proverbios, con además momentos de una gracia infinita. Es una película de una gracia absoluta.

 

Twin Peaks: el fuego camina conmigo, de David Lynch, (1992)

No tengo televisor, así que no pude compartir el entusiasmo de Serge (Daney) por la serie. Tardé en apreciar a Lynch. En realidad no empecé hasta Terciopelo azul. Con el apartamento de Isabella Rossellini, Lynch consiguió hacer el decorado más inquietante de la historia del cine.  Al igual que Twin Peaks, la película, es la película más loca de la historia del cine. No sé lo que sucedió, no sé lo que vi, pero salí de allí flotando seis pies por encima del suelo. En Carretera perdida sólo la primera parte es igual de magnífica. Después uno entiende el principio y al final yo ya iba por delante de la película, lo cual por supuesto no le impide existir con fuerza hasta el final.

 

Nouvelle Vague, de Jean-Luc Godard (1990)

De los últimos quince años es sin duda la película más hermosa de Jean-Luc. Lo que pone el nivel muy alto, porque el resto tampoco es que esté mal. Pero no tengo ganas de hablar de esto… Se vuelve demasiado íntimo.

 

La Bella y la Bestia, de Jean Cocteau (1946)

Con Las damas del Bosque de Bolonia, de Bresson, es la otra película francesa básica de nuestra generación, François, Jean-Luc, Jacques Demy, yo mismo. Es fundamental para mí porque en el 46 descubro La Bella y la Bestia y, al mismo tiempo, leo el diario de rodaje de Cocteau, un rodaje horrible, con todos los problemas imaginables. Me lo aprendí de memoria a fuerza de releerlo. Es así como descubrí lo que quería hacer. Es Cocteau el culpable de mi vocación de cineasta. Me gustan todas sus películas, incluso las menos conseguidas, qué más da, él es verdaderamente un autor, en todos los sentidos de la palabra. Les enfants terribles es magnífica. Acababa de llegar a París y por casualidad, volviendo a casa, subiendo por la calle de Amsterdam hacia la plaza de Clichy, asistí al rodaje de la escena de las bolas de nieve. Paso por delante del patio donde está el teatro de l’Oeuvre y veo a Cocteau dirigiendo, Melville ni siquiera estaba allí. Cocteau es alguien que me marcó tanto que sin duda ha influido en todas mis películas. Es un gran poeta, un gran novelista, quizás no un gran dramaturgo, aunque me gusta mucho una de sus obras menos conocidas, Los caballeros de la mesa redonda. Una obra sorprendente, que quizás Chéreau debería de haber montado, muy autobiográfica, sobre la homosexualidad y sobre el opio. En ella se ve a Merlín que mantiene al castillo de Arturo bajo un encantamiento maléfico, asistido por un demonio invisible llamado Ginifer, que se encarna sucesivamente en tres de los personajes: es una metáfora de todas las dependencias humanas. En Confidencial el personaje de Laure Marsac tiene algo de Ginifer. Y Cocteau es aquel que a finales de los años 40 escribía que se podían hacer falsos raccords, que los 180 grados puede ser algo magnífico, que la unidad fotográfica es una chorrada: nos tiró todo eso a la cara y cada uno de nosotros tomó lo que pudo.

Continuará…

 

 

Original en Les Inrockuptibles, 25 de marzo de 1998. Traducción Pablo García Canga.

Jacques Rivette, Eric Rohmer, Jean-Luc Godard y Robert Bresson en Tienda Intermedio DVD.

 

Viene de aquí.

La noche del cazador, de Charles Laughton (1955)

Es el aerolito más asombroso de la historia del cine. ¿Qué decir? Y ahí no hay nada que robar, es la cumbre del cine amateur.

Dragonwyck, de Joseph L.Mankiewicz (1946)

Sabía que ese nombre saldría tarde o temprano y voy a verme obligado a decir mi verdad, aún a riesgo de escandalizar a mucha gente que estimo y pelearme definitivamente con algunos. Sus grandes películas (como Eva al desnudo o La condesa descalza) eran sorprendentes en el marco del cine americano de la época pero ahora soy incapaz de volver a verlas. Porque me quedé consternado al volver a ver Eva en la Cinemateca hace veinticinco años, con Juliet Berto. Yo quería que la viese para un proyecto que teníamos los dos juntos antes de Celine et Julie von en bateau. Ella la detestó por completo (salvo Marilyn) y yo no podía sino darle la razón: cada intención estaba subrayada en rojo y no había nadie que pusiese en escena. Mankiewicz ha sido un gran producer, un guionista hábil y un dialoguista impenitente, pero para mí nunca ha sido un cineasta. Sus películas están planificadas de cualquier manera, los actores, llevados hasta su caricatura, se resisten más o menos bien. Para definir lo que es la puesta en escena, diría que es lo que falta en las películas de Mankiewicz. Preminger, en cambio, es un director en estado puro. En él a veces es todo lo demás lo que flaquea. Dragonwyck es una pena que no la filmase Jacques Tourneur.

El sueño eterno, de Howard Hawks (1946)

Es la más bella novela de Chandler, la más fuerte. La primera versión de la película, la que se acaba de sacar, me parece más coherente y más hawksiana que la retocada un año más tarde, lo cual es normal. Si se habla de policíaco a propósito de Confidencial, no me molesta. Pero en ese caso un policíaco sin policías. Sería incapaz de filmar polis franceses, no me parecen para nada fotogénicos. El único que ha encontrado un principio de solución a esto es Tavernier, en L627 y en el último cuarto de hora de L’Appât. Ahí los polis existen, tienen una realidad diferente de la “tradición” Duvivier/Clouzot o del calco de los clichés americanos y, desde ese punto de vista, Tavernier se ha adelantado mucho a los otros cineastas franceses.

Vertigo de Alfred Hitchcock (1958)

Forzosamente pensamos en ella para Confidencial, aunque sea la inversa. Desdoblar el personaje de Laure Marsac en Véronique/Ludivine resolvía todos nuestros problemas de guión, y permitía en particular evitar la investigación y los polis. En el montaje me sorprendió el parentesco entre el personaje de Walser y los de Laurence Olivier en Rebecca o Cary Grant en Sospecha. Pero la raíz de todos estos personajes es por supuesto Heathcliff en Cumbres borrascosas. Y aquí volvemos a Tourneur, a Yo anduve con un zombie, puesto que Yo anduve es un remake de Jane Eyre, con ese mismo personaje bronteiano. No puedo elegir una película de Hitchcock, escojo la obra completa. Confidencial podría haberse titulado Complot de familia, pero suena mejor en inglés, Family Plot. Si tuviese a pesar de todo que elegir una sola película entonces escojo Encadenados por encima de las demás, por Ingrid Bergman. Se ve en la pantalla la historia de amor imaginaria en Bergman y Hitchcock, Cary Grant hace de candelero. La secuencia final es quizás la más perfecta de toda la historia del cne, con esa manera de recoger todo en tres minutos, la historia de amor, la historia familiar y la historia de espionaje, en unos cuantos planos magníficos e inolvidables.

(Continuará…)

Original en Les Inrockuptibles, 25 de marzo de 1998. Traducción Pablo García Canga.

Jacques Rivette en Tienda Intermedio DVD.

 

Al fin y al cabo, hay muchos que me gustan, en fin, lo intento. Intento ser sensible a todos los grandes y menos grandes cineastas. Y más o menos lo consigo. Veo muchas películas, y no lo oculto. Jean-Luc ve muchas también, pero no siempre enteras. Para mí tienen que ser realmente muy malas para que me largue. Esto a veces sorprende, porque hay muchos cineastas que pretenden que nunca ven nada, lo que siempre me ha parecido extraño. A todo el mundo le parece normal que los novelistas lean novelas, que los pintores vaya a ver exposiciones y que se refieran eventualmente a sus grandes antepasados, que los músicos escuchen música antigua o reciente… Pero les parece raro que los cineastas, o los que tienen la ambición de serlo, vean películas. Es cierto: cuando se ven las películas de ciertos jóvenes cineastas se tiene la sensación de que para ellos la historia del cine comienza, como much, o en 1980. Sus películas serían quizás mejores si hubiesen vistos unas pocas películas más, a la inversa de esa teoría idiota según la cual se corre el riesgo de ser influenciado si se ven demasiadas películas. Al contrario, es viendo pocas películas cuando se sufren influencias. Si se ven muchas uno puede elegir por cuales quiere estar influenciado. Y si no es una elección consciente, entonces es porque hay cosas más fuertes que uno mismo que actúan. Tanto mejor si estoy influenciado por Hitchcock, Rossellini o Renoir, no pido más, me encanta. Si hago un Hitchcock de segunda ya estoy muy contento. Cocteau lo decía a menudo: “Imitad y aquello que eventualmente tengáis de personal aparecerá a pesar vuestro.” Siempre se puede intentar.

 

Europa 51 de Roberto Rossellini (1952)

Desde París nos pertenece hasta Jeanne, no he hecho más que volver, de tanto en tanto, al choque que nos produjo a todos el descubrimiento de Europa 51. Además pienso que Sandrinne Bonnaire es verdaderamente de la familia de Ingrid Bergman. Es una actriz que puede ir muy lejos en una dirección hitchockiana e ir igual de lejos en una dirección rosselliniana, como ya hizo con Pialat y con Varda.

 

El silencio de un hombre de Jean-Pierre Melville (1967)

No soy para nada sensible a esta mitología de exacerbada de los chicos malos, me parece archi-falsa. Pero he vuelto a ver por casualidad en la televisión parte de El ejército de las sombras y me quedé asombrado. Así que voy a tener que volver a ver todo Melville: es probable que sea un cineasta que he infravalorado. Nuestro punto en común es que nos gusta el mismo periodo del cine americano, pero no de la misma manera. Lo frecuenté un poco a finales de los años cincuenta, me llevaba a dar vueltas en su coche alrededor de París durante dos horas. Y monologaba durante esas dos horas, era fascinante. Quería tener discípulos y ser nuestro “gran patrón”: era un  malentendido sin salida.

 

El secreto tras la puerta, de Fritz Lang (1948)

Ya sólo el cartel de Confidencial nos hace pensar en él… A veces pensaba que lo que estábamos rodando tenía en efecto unas pequeñas posibilidades de parecerse a Lang. Pero nunca preparé un plano pensando en él, intentando imitarlo. En el montaje (ahí es donde empiezo a ver algo) me di cuenta de que Hitchcock nos había servido mucho para el guión (eso ya lo sabíamos) y Lang para el rodaje. Sobre todo sus últimas películas, aquellas en las que conduce al espectador en cierta dirección para luego desviarlo, de una manera muy seca y muy abrupta. Y luego ese lado langiano (si es que está), viene también de la gravedad de Sandrinne.

 

 

Original en Les Inrockuptibles, 25 de marzo de 1998.

Jacques Rivette en Tienda Intermedio DVD.

 

El cine es y debería ser una aventura: que no se sepa del todo, cuando se hace, dónde se va a llegar, en qué orillas atracaremos, qué paisajes vamos a descubrir. Por eso he colocado a la cabeza películas que arriesgan sin precaución esta aventura. Suelen ser películas no tenidas en cuenta, despreciadas u odiadas. Lo cual no tiene ninguna importancia. En segundo lugar he puesto películas redondas, perfectas, que hablan más en primera persona y que se basan en cierta singularidad de la visión, aunque sea amplia, de su autor. En tercer lugar he juntado películas que se parecen a las primeras: mismo espíritu de aventura, misma experimentación feliz; me siento menos constantemente cerca de ellas, pero las visito a menudo en la memoria.

1)         Femmes femmes, Paul Vecchiali

Leçons d’histoire, Straub/Huillet

Out I : Spectre, Jacques Rivette

Quatre nuits d’un rêveur, Robert Bresson

Salo, Pier Paolo Pasolini

2)         El inocente, Luchino Visconti

Numéro deux, Jean-Luc Godard

Trafic, Jacques Tati

3)         Amor de perdición, Manoel de Oliveira

Muerte de un corredor de apuestas chino, John Cassavetes

Deux fois, Jackie Raynal

Les intrigues de Sylvia Cousky,  Adolfo Arrieta,

Two-lane blacktop, Monte Hellman

Petit à petit l’oiseau fait son bonnet (version fleuve), Jean Rouch

Des journées entières dans les arbres, Marguerite Duras

Vidéo 50, Robert Wilson

Nota de Luis E. Parés: Veo que en la encuesta de Cahiers y en esta de Biette, se repite la película ‘Deux fois’, eso sí, sólo firmada por Jackie Raynal. Pero la verdad es que esa peli está compuesta por dos episodios, uno de los cuales lo dirigió Francisco Viader, catalán de origen, actor y compañero de farras de Jacinto Esteva.

En Cahiers du Cinéma, nº 308, febrero 1980. Traducción de Manuel Pelaez. (Resultado de la encuesta aquí.)

Robert Bresson, Marguerite Duras, Straub/Huillet, Jacques Rivette, Jean Rouch y Jean-Luc Godard en Tienda Intermedio DVD.

 

 

Películas más importantes de los años setenta según los Cahiers du Cinéma

(nº 308, febrero 1980)

1. Número dos(Jean-Luc Godard & Anne-Marie Miéville, 1975)
2. Milestones (Robert Kramer & John Douglas, 1975)
3. Tristana (Luis Buñuel, 1970)
4. Carretera asfaltada en dos direcciones (Monte Hellman, 1971)
No envejeceremos juntos (Maurice Pialat, 1972)
6. Des journées entières dans les arbres (Marguerite Duras, 1976)
7. Salò o los 120 días de Sodoma (Pier Paolo Pasolini, 1975)
8. Profesión: Reporter (Michelangelo Antonioni, 1975)
9. Hitler, una película de Alemania (Hans-Jürgen Syberberg, 1977)
10. Deux fois (Jackie Raynal, 1968)
….Dodeskaden  (Akira Kurosawa, 1970)
12. Aquí y en otro lugar(Jean-Luc Godard/Jean-Pierre Gorin/Anne-Marie Miéville, 1976)
13. El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas (Paul Newman, 1972)
14. Femmes femmes (Paul Vecchiali, 1974)
15. Trafic(Jacques Tati, 1971)
16. Film About a Woman Who… (Yvonne Rainer, 1974)
17. Anatomia de una relación (Luc Moullet & Antonietta Pizzorno, 1976)
….De la nube a la resistencia (Jean-Marie Straub & Danièle Huillet, 1979)
19. Lecciones de historia (Jean-Marie Straub & Danièle Huillet, 1972)
….Out 1: Spectre (Jacques Rivette, 1974)
….Cuatro noches de un soñador (Robert Bresson, 1971)
22. Amarcord (Federico Fellini, 1973)
….La Mamá y la Puta (Jean Eustache, 1973)
24. Ese oscuro objeto de deseo (Luis Buñuel, 1977)
….Hindered (Stephen Dwoskin, 1974)
26. Parade (Jacques Tati, 1974)
27. La última mujer (Marco Ferreri, 1976)
28. Nacionalidad Inmigrante (Sidney Sokhona, 1975)
29. El asesinato de un corredor de apuestas chino (John Cassavetes, 1976)
30.El mercader de las cuatro estaciones (Rainer Werner Fassbinder, 1971)
….Le théâtre des matières (Jean-Claude Biette, 1977)
32. “Six fois deux/Sur et sous la communication” (Jean-Luc Godard & Anne-Marie Miéville, 1976)
33. En el curso del tiempo (Wim Wenders, 1976)
34. El inocente (Luchino Visconti, 1976)
35. Avanti… Amantes à Italiana (Billy Wilder, 1972)
….Maridos (John Cassavetes, 1970)
37. Introducción a ‘Música de acompañamiento para una escena de cine‘ de Arnold Schoenberg (Jean-Marie Straub & Danièle Huillet, 1973)

38. Eugénie de Franval (Louis Skorecki, 1974)

39. Nathalie Granger (Marguerite Duras, 1972)
40. Amor de perdición(Manoel de Oliveira, 1979)
….Cabaret (Bob Fosse, 1972)
….Las intrigas de Sylvia Couski (Adolfo Arrieta, 1974)
….Poco a poco (Jean Rouch, 1970)
….Video 50 (Robert Wilson, 1978)
45. Chromaticité I (Patrice Kirchhofer, 1977)
….Coatti (Stavros Tornes, 1977)
….Déjeuner du matin (Patrick Bokanowski, 1974)
….Yo, tú, él, ella (Chantal Akerman, 1976)
49. Muerte en Venecia(Luchino Visconti, 1971)
50. El hombre de mármol (Andrzej Wajda, 1977)
….La marquesa de O(Eric Rohmer, 1976)
52. Perceval, el galo (Eric Rohmer, 1978)
53. Malas calles (Martin Scorsese, 1973)
….El Diablo, probablemente (Robert Bresson, 1977)
55. Ludwig – Réquiem para un rey virgen (Hans-Jürgen Syberberg, 1972)
56. Moisés y Aarón (Jean-Marie Straub & Danièle Huillet, 1975)
57. Shonen (Nagisa Ôshima, 1969)
….New York, New York (Martin Scorsese, 1977)
59. India Song (Marguerite Duras, 1975)
60. El imperio de los sentidos (Nagisa Ôshima, 1976)
….Confidencias (Luchino Visconti, 1974)
62. La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977)
63. La hipótesis del cuadro robado (Raoul Ruiz, 1979)
….La región central (Michael Snow, 1971)
65. Alicia ya no vive aquí (Martin Scorsese, 1974)
….Fortini/Perro  (Jean-Marie Straub & Danièle Huillet, 1976)
67 Las aventuras de Pinocho (Luigi Comencini, 1972)
….Sinai Field Mission (Frederick Wiseman, 1978)
69. Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979)
70. Alice en las ciudades (Wim Wenders, 1974)
….Lancelot  (Robert Bresson, 1974)
72. Mr. Klein (Joseph Losey, 1976)

 


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