Los espejos de Jafar Panahi (Josep Quetglas, Ara Balears 24/11/13)

Imagen

Ayné, espejo, es el título de la película que hizo Jafar Panahi en 1997. Acusado de propaganda subversiva por sus films, Panahi fue condenado en 2011 a 6 años de cárcel y a la prohibición de ejercer su oficio y hacer declaraciones durante 20 años.

Mientras esperaba el resultado de la alegación presentada por su abogado, una mujer, Panahi llamó al documentalista Mojtaba Mirtahmasb para que le filmase mientras leía el guión de una película, prohibida por la censura, en la que una joven intenta escapar de su casa donde está recluida por su padre, que no le deja ir a la capital a estudiar Bellas Artes. Esta filmación de Mirtahmasb, con Panahi de actor, acaba de de ser editada en DVD en Francia e Inglaterra con el título de Ceci n’est pas un film, This is Not a Film.

 El guión que lee Panahi refleja, como un espejo, su propia situación: encerrado en su casa por el padre estado (pocos meses después, el tribunal confirmaría las penas, sustituyendo los 6 años de cárcel por 6 años de reclusión domiciliaria). La misma materia fílmica de This is Not a Film también es un espejo, que repite reflejados, a lado y lado, a Mirtahmasb filmando a Panahi, y a Panahi filmando a Mirtahmasb con su iPhone. El reflejo se vuelve a dar entre los otros dos actores, Igi, la iguana de la hija de Panahi, y Mickey, el perro de una vecina, espejo uno de la otra: la una, fea y desordenada pero finalmente seductora; el otro, inicialmente simpático pero histérico, insoportable, que se pone a ladrar cuando ve una cámara, como haría un policía. Y lo mismo pasa con el espacio: el interior de la casa, sobrexpuesto de iluminación; el exterior de la ciudad, oscuro, nocturno, tomado por la Fiesta del Fuego, celebración preislámica, zoroástrica, que ve cómo la noche revienta de fuegos artificiales y hogueras en la escena final, introducida por el sonido de gritos, truenos y sirenas, que hacen pensar, antes de que se vea el cielo iluminado, en enfrentamientos entre la población y la policía: en 2011 la fiesta se había prohibido.

 Espejo también entre This is Not a Film y Ayné, entre Panahi y Mina, la protagonista de Ayné; Panahi no puede dirigir y quiere hacer de actor. Mina no quiere hacer de actriz y quiere dirigirse a sí misma. Ayné cuenta el viaje y las aventuras de Mina, una niña de siete años que no encuentra a su madre al salir de la escuela, y decide volver sola a su casa, atravesando todo Teherán, como una moderna y pequeña Ulises. Ayné es un espejo que da la imagen de la metrópoli iraní; un espejo en cuyo interior se encuentran también los espectadores iraníes del film, que oyen en las radios la retransmisión del partido de fútbol Corea del Sur-Irán (2-6), en la Copa de Asia, jugado el 16 de diciembre del 96, un partido que todo el país vivió. Ayné es un espejo, sobre todo, porque la película tiene dos partes simétricas: la narración se interrumpe a la mitad y vuelve a empezar, hacia atrás, en la escena culminante en la que Mina se niega a seguir actuando, a decir lo que le obligan a decir, a vestir como le obligan a vestir, se quita el hiyab en plena calle (¡en plena calle!) y deja la película.

 El azar, o la necesidad, ha hecho que la editora francesa de Ceci n’est pas un film sea www.potemkine.fr. Porque, si hay dos obras hermanadas por un espejo, ésas son Acorazado Potemkin y Yahné. Se ha señalado que el Potemkin es, también, la revuelta de unos niños grandes que no quieren comer. No me alargo. Dominique Fernandés lo ha hecho en Eisenstein, l’arbre jusqu’aux racines (1975), mostrando la presencia de niños maltratados, en revuelta y finalmente redimidos a lo largo de todo el cine de Eisenstein.

El espejo ha sido un territorio privilegiado que ha acompañado la aparición de la sensibilidad moderna. Espejo físico y mental en la pintura de Diego Silva Velásques; espejo que sostiene Hamlet en la mano, con la calavera de Yorick, donde ve reflejada toda su vida, pasada y futura; espejo entre las dos partes del Quijote, donde los personajes del segundo libro han leído el primero, espejo entre los personajes y los lectores reales, que también lo han leído. El arte moderno no ha sido una ventana para mirar el mundo, sino un espejo que le hace al espectador verse mirar.

Espejo, máquina misteriosa: quien ante un espejo levanta el brazo izquierdo, ve al otro lado del espejo a alguien que levanta el brazo derecho. Quien ponga ante el espejo la huelga de los trabajadores madrileños de la limpieza urbana, verá aparecer al otro lado del espejo la huelga de los maestros mallorquines. Una victoria y una derrota. Una huelga llevada con pragmatismo, inteligencia y decisión, con sentido de clase; la otra con grandilocuencia, retórica y simbolismo. La huelga obrera ha sido un primer paso. La huelga escenografiada ha sido el límite máximo al que puede llegar la pequeña burguesía mallorquina.  

ImagenTraducción: Manuel Asín

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: