Je vous salue, Marie! por John Waters

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Cuando se tiene al papa como agente de prensa, se está predestinado a llamar la atención. Pero los espectadores que esperan encontrar algo sacrílego en el filme maldito de Jean-Luc Godard Je vous salue, Marie! quedarán decepcionados. Después de todo el follón que se ha montado, me esperaba a algo así como a una Virgen María montada en un burro con las tetas al aire, conteneándose en su camino hacia Belén y haciéndoles pajas a todos los hombres que le salieran al paso. Si los católicos fanáticos que pierden los estribos con Je vous salue, Marie(y de paso le proporcionan gratis una publicidad que costaría millones) se molestasen en ver la película, dudo que continuasen despiertos al llegar al final. Después de todo, Godard es Godard. Un amigo mío de California dejó de ir al cine conmigo porque hace diez años lo arrastré a una sesión triple de películas suyas. Todos sabemos que Godard puede ser difícil, oscuro, incluso pedante. Sí, Je vous salue, Marie! peca de las tres cosas. Pero también es histéricamente divertida. Es mi película extranjera preferida desde La luna en la alcantarilla (el Más allá del valle de las muñecas de las películas de arte y ensayo). Vaya a verla con alguien con quien haya pecado. Cómprele indulgencias en vez de flores.

Cualquiera que haya visto los últimos filmes de Godard (Sauve qui peut [la vie], Passion, Prénom: Carmen, Detective) sabe que tiene mucho ingenio y que es un revolucionario excéntrico e iconoclasta. Es digno de ser calificado de genio. Pero, ¿quién habría podido pensar que además fuera santo? Porque, ¡válgame Dios!, esta película ha causado el mayor escándalo desde que, en los años cincuenta, el cardenal Francis <<Kitty>> Spelman calificó a Baby Doll de <<pasaje directo al infierno>>. ¿No han aprendido todavía los censores que la mejor manera de dificultar la difusión de una película es no hacerle caso? ¿Realmente creyeron los cientos de curas y monjas que se manifestaron el día del estreno en Roma que conseguirían que disminuyesen los ingresos del filme? Cuando al día siguiente le dieron una paliza al gerente del cine, ¿se sintieron satisfechos? Cuando el papa Juan Pablo II se tragó el anzuelo, denunció el filme y ofició una ceremonia especial <<como desagravio por las ofensas hechas a la Virgen María>>, ¿no se dio cuenta de que le estaba garantizando a Godard una asistencia de público mucho mayor que la que jamás podía haber imaginado? Cuando Triumph Films (una división de Columbia Pictures, cuyo propietario es Coca-Cola) se rajó y desistió de estrenar Je vous salue, Marie! en los Estados Unidos, ¿estarían preocupados realmente por si el público se pasaba a la Pepsi? (<<Deberían beber Coca-Cola de todas formas>>, dijo Godard educadamente en la conferencia de prensa multitudinaria que siguió a la proyección del filme para los medios de comunicación en el Festival de Cine de Nueva York). ¿Y no se dieron cuenta el cardenal John O´Connor de Nueva York y el ejército de manifestantes que arrojaban agua bendita de que estaban haciendo realidad el sueño de cualquier agente de prensa al convertir un filme francés de segunda fila en un <<acontecimiento>>?

¿Es Je vous salue, Marie! realmente blasfema? ¿Puede superar el emocionante climax de la admiradísima película de Luis Buñuel Viridiana, en la que un grupo de sucios pordioseros se desmadran por una casa, escuchan a Haendel y una mujer les hace una <<foto>> levantándose obscenamente las faldas, para acabar reunidos alrededor de la mesa borrachos perdidos y realizar una infame parodia de la Ultima Cena de Leonardo da Vinci? ¿O el de La madre Juana de los Angeles, de Jerzy Kawalerowicz, que narra la historia de un cura enviado a exorcizar un convento poseído por el Diablo, el cual sucumbe ante los encantos terrenales de la hermana Juana, decide asumir los pecados de ésta y mata a dos personas inocentes por el <<amor>> de su monja? Incluso el Tribunal Supremo se puso al día en 1951 al determinar lo que era sacrílego y decidió que El milagro era merecedora de protección constitucional. Es la historia de una joven campesina seducida por un campesino que ella se imagina que es San José, y debió de haber puesto los pelos de punta a los clérigos de la época, pero la escena en que los habitantes del pueblo se burlan de la <<santa>> y la coronan con una palangana a modo de halo es digna de figurar en los libros de historia. Algunos incluso pusieron reparos a El evangelio según San Mateo de San Pier Paolo (<<Soy católico. Soy comunista. Soy homosexual>>) Pasolini, porque mostraba a María <<vulgar>> o <<adusta>>. Como el gusto, la blasfemia es algo muy personal. ¿Es posible que algunas personas consideren blasfemos a Richard Gere por su Rey David o a Mary Tyler Moore por haber hecho de monja en la película de Elvis Cambio de hábito? Y por último: ¿le habría gustado Je vous salue, Marie! a Flannery O´Connor? Desearía que esa católica sana, cuyos escritos sobre el dogma son muy lúcidos, estuviese viva todavía para explicármelo todo.

(continuará)

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John Waters, Majareta, Anagrama, 1990. Traducción de Kosián Masoliver Millet.

Jean-Luc Godard en Tienda Intermedio DVD

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