Lubitsch por Lubistch, etapa americana

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Viene de aquí. 

 

Naturalmente que tendrá una gran información sobre mi etapa americana, y por lo tanto aquí puedo ser más breve. Nuevamente me gustaría señalar las que en mi opinión son películas esenciales de mi etapa americana.

De la etapa muda, me gustaría mencionar The Marriage Circle (Los peligros del flirt), Lady Windermere’s Fan (El abanico de Lady Windermere) y The Patriot (El patriota), y también Kiss Me Again (Divorciémonos).

La etapa del sonoro usted y Mr. Huff la conocen bien, por lo que no me extenderé, y saltaré enseguida al periodo que el Index describe como la época de mi “declive”.

Puede que sea verdad que mi carrera va cuesta abajo, no lo discuto. Sin embargo, me gustaría señalar que en ese mismo periodo realicé cuatro películas importantes, tres de las cuales, en opinión de mucha gente, fueron las tres mejores de toda mi carrera: Trouble in Paradise (Un ladrón en la alcoba), Ninotchka y Shop Around the Corner (El bazar de las sorpresas).

En cuanto a pureza de estilo, creo que no he hecho nada mejor, ni siquiera tan bueno como Trouble in Paradise.

Respecto a la sáitra, creo que probablemente nunca fui más incisivo que en Ninotchka, y creo que acerté en el empeño, muy arduo, de mezclar la sátira política con una historia romántica.

En cuanto a la comedia humana, creo que nunca estuva tan bien como en Shop Around the Corner. Nunca había hecho una película en la que atmósfera y los personajes fueran tan reales como en esta película. Esta película, realizada en veintiséis días con un modesto presupuesto, no fue un triunfo espectacular, sino un éxito normal.

Heaven Can Wait (El diablo dijo no) la considero una de mis principales producciones, porque intenté alejarme en cierto modo de la fórmula establecida de las películas ternuristas. Antes de hacer esta película tropecé con una gran oposición, en parte porque carecía de mensaje y no tomaba partido. El héroe era un hombre interesado únicamente en vivir bien sin la intención de lograr nada o de hacer algo noble. El estudio me preguntó porque quería hacer semejante película sin un claro propósito. Contesté que esperaba presentar al público una serie de personajes y que si al público le gustaba sería razón suficiente. Y así ocurrió. Afortunadamente yo estaba en lo cierto. Además, mostraba al matrimonio feliz en un ambiente más real de lo que normalmente se hace en películas donde a un matrimonio feliz a menudo se le presenta junto a la chimenea, como una aventura amorosa muy aburrida y nada apasionante.

To Be or not To Be (Ser o no ser) ha levantado mucha polémica y en mi opinión ha sido injustamente atacada. Esta película nunca ridiculizó a los polacos, solamente satirizaba a los actores, al espíritu nazi y al horrible humor nazi. A pesar de ser una farsa, era una película sobre el nazismo más real de lo que muestran la mayoría de las novelas, las historias de las revistas y las películas que tratan ese mismo tema. En esas historias, a los alemanes se les retrataba como un pueblo que fue arrastrado por el grupo nazi y que trató de combatir el peligro, siempre que podían a través de movimientos de la Resistencia. Nunca creí en ello y ahora ya se ha demostrado definitivamente que nunca existió entre los alemanes ese denominado espíritu de lucha calndestina.

En los últimos años mis actividades han estado, desgraciadamente, muy restringidas debido a una larga enfermedad, pero confío en poder emepzar pronto The Lady in Hermine (La dama de armiño), mi primera película musical desde hace quince años.

Estoy totalmente de acuerdo don Mr. Huff en que en alguna ocasión he hecho películas que no estaban a mi altura, pero sólo de una mediocridad puede decirse que todas sus obras son propias de su personalidad. Le adjunto una lista de datos correctos. Me gustaría hacerle la misma sugerencia que le hice a Mr. Huff: si no está de acuerdo con estos comentarios, tírelos a la papelera. Pero le agradecería mucho que me dijera qué correcciones, si las hay, piensa hacer y cuándo se va a publicar el Index en Inglaterra.

Atentamente suyo,

Ernst Lubitsch

 

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Traducción Elisa Cobos. Recogido en Nickelodeon número 18.

Amistad, el último toque Lubitsch, por Samson Raphaelson, ya en librerías. 

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