Revista de prensa Casa de tolerancia, L’Apollonide (entrevistas)

 

Críticas aquí.  En el nombre de cada publicación hay enlace a la entrevista completa. 

 

Détour:

La mujer que ríe / las lágrimas de semen

Quizá viene a señalar que en la belleza del monstruo está la belleza de la diferencia. Ese es su atractivo.

Para mí, se trata de una escena -cuando comienza a llorar- tan onírica como real. Para una prostituta llorar esperma quiere decir que está llena de él y llora. Durante ese instante, todas sus vicisitudes y traumas acaban recomponiéndose para permitirle al fin llorar y, así, poder cerrar una parte de la película.

El horror

El horror y el cine de horror han sido parte de mi vida, así como también de mi vida como cinéfilo. La representación del horror en términos visuales no es un aspecto con el que busquemos contrariar, sino que son imágenes que percibimos igual que podemos contemplar cuadros renacentistas que pueden ser verdaderamente horribles. Como sucede con la tragedia griega, decir y mostrar estos aspectos puede resultar positivo y permite también ser emotivo, lo que es muy apropiado para el entretenimiento.

Vanessa Agudo

 

El Cultural

Lo primero que llama la atención de L’Apollonide es el tono, a medio camino entre el realismo y la fábula.
Esa era la intención desde el principio, explicar un burdel con todo detalle y al mismo tiempo narrar un cuento. Hay una parte de crónica detallista: cómo comen, se lavan, se van a dormir… y todo lo explicamos con rigor histórico. Pero hay un lado mucho más novelesco, liberado de las ataduras de lo real y que surge de un trabajo en la escritura para no perder esa parte de fantasía.

La acción se desarrolla al cien por cien en el burdel, todo un reto.
El contexto histórico es fundamental, estamos a finales de un siglo y el principio de otro. El reto era explicar sin salirnos de esas cuatro paredes todo un mundo que está a punto de cambiar. Por otra parte, está la voluntad de estar siempre al lado de las prostitutas, tanto física como espiritualmente. Finalmente, ese mundo cerrado, en el que incluso las ventanas están corridas, está fuera de lo real y se crea un efecto parecido al que se crea en una sala de cine. Fuera, en la calle, están en un mundo de fantasmas.

Juan Sardá

 

El Periódico

Los pintores, escritores y cineastas nos enseñaron lo que pasaba en esas casas de principios del siglo pasado desde el anochecer hasta las tres de la madrugada, pero ¿qué sucedía durante el día? ¿Cómo vivían esas mujeres, según qué reglas? Esa casas, no lo olvidemos, eran una cárcel dorada para ellas.

El espacio oculto detrás de la puerta cerrada supone una ruptura con la realidad, que permite reinventar muchas cosas y crear un mundo paralelo. En ‘L’Apollonide’, un burdel es como una sala de cine: no hay ventanas, no se oye el exterior. Cuando los clientes llegan, es como si se metieran en una burbuja donde todo es posible.

 

Lumière:

¿Hubo referencias en el momento de la escritura de la película?

A decir la verdad, cuando me lancé sobre la película, me parecía maravilloso que pudiera ser una mezcla de Death Proof (2007) y Las flores de Shanghai (Hai shang hua, 1998). Luego sólo yo veo que se parezca a Death Proof pero no pasa nada.

Sí. Es un momento muy complejo. La construcción del relato obliga en esa fiesta final a cerrar una ausencia que se había sostenido de forma muy seductora. Y, efectivamente, pensamos inmediatamente en Tarantino con esa reaparición, pues es la que permite activar la idea de venganza.

Exacto. Había dos ideas en esa relación. En primer lugar, la venganza. Y después, en un momento dado, el genio de hacer hablar a chicas entre ellas. Yo he hecho esas cosas a mi manera y él a la suya. Pero creo que Death Proof es una gran película.

Es sin duda la mejor de Tarantino.

 La estructura de esa película es increíble. Todo el mundo dice que es un homenaje a las películas de los años 50, pero no lo es en absoluto. La película es ultracontemporánea, es prácticamente experimental en su estructura.

 Fernando Ganzo

 

Time Out Barcelona

L’Apollonide’ és un treball sobre la mirada femenina. 
Aquest és el repte. Molts em pregunten si és una pel·lícula sobre el sexe, i potser tenen raó. Però és que no he rodat mai res on no hi hagués sexe! La diferència amb ‘El pornògraf’, per exemple, és que aquí sempre estem amb elles. Per això els he creat un espai tan incident. No és un simple decorat estil Napoleó III, sinó un lloc per fer exorcismes. La roba de llit, la banyera de xampany, la llenceria, el lleopard que s’estira als sofàs i els focs artificials… Tot està coŀlocat perquè surtin els fantasmes.

I no té efectes en els homes?
Els personatges masculins no són més que una tropa de Peter Pans que s’han perdut a la casa de barrets. I s’hi han quedat tancats, com si fossin els titelles de ‘L’àngel exterminador’. Tot és al servei de la comunitat de prostitutes. Fins a cert punt tenia en ment els contes de Guy de Maupassant, adaptats per Max Ophuls.

Josep Lambies

 

 

Casa de tolerancia. L’Apollonide. Estreno en España el 24 de agosto de 2012. Distribuida por Intermedio. 

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