El vampiro y el criptólogo, por Paulino Viota (1)

Los organizadores de este Symposium han pensado que el punto de vista de un cineasta ante las imágenes y sonidos que proponen los demás sería diferente del de un crítico. Esta intervención debería, pues, hacer hincapié en lo que tienen de distintas esas miradas. Esto es lo que he intentado situar en el título.

Los críticos suelen hablar mucho del lenguaje del cine, esta expresión se ha convertido hace ya tiempo en un lugar común. El lenguaje del cine o el de cada película en particular es el objeto específico de la atención de la mayoría de los críticos. Las películas, para ellos, hablan, dicen cosas, y ellos por su capacitación profesional, son los interlocutores privilegiados para “oír” ese texto de las películas, ellos son los que distinguen cuáles son las “palabras” de ese lenguaje del cine, o de una película concreta y nos hacen un desciframiento más profundo, nos explicitan todo aquello que, por nosotros mismos, no seríamos capaces de ver.

En este sentido veo a los críticos como traductores, o como criptólogos. Para el crítico traductor las imágenes y los sonidos se convierten en significantes de un lenguaje que él conoce de antemano. El conoce el “idioma” de los films, podríamos decir, o los distintos idiomas en los que pueden expresarse los films (los lenguajes de los géneros, de la vanguardia, o el lenguaje marxista, o psicoanalista, o estructuralista, o el que sea). Como él parte de la base de que conoce los “idiomas” de antemano, el crítico traductor sólo tiene que mirar un momento cuál es el idioma de ese film para, a continuación, ponerse a traducírnoslo. Este crítico se dedica, pues, a buscar en la película elementos que enganchan con su sistema previo (o, si es un crítico más capacitado, con uno de esos varios sistemas previos que maneja), puntos de referencia que justifiquen que la traducción que él nos da del film es la adecuada, y no otra.

El crítico que podríamos llamar criptólogo es, en principio, más refinado: para él, el lenguaje que se expresa en el film, como el de las inscripciones de las civilizaciones perdidas, está en una lengua que de entrada nos es desconocida. Antes de leer el mensaje que nos propone una película concreta, antes de descifrar su sentido, menos apriorístico y más escrupuloso que el crítico traductor, que aplica una “lengua” que ya conoce previamente, el crítico criptólogo ha de descubrir, en la misma materialidad del film, cuál es la lengua particular, propia de cada film, en que está escrito, cuál es la manera de hablar de una película que resulta más coherente con la particular “manera de ser de esa película, sin que haya para él lenguajes descriptivos predeterminados de antemano. Trata, pues, de encontrar el sistema que dé cuenta de más aspectos del film, que dé una cuenta más cabal, más global de él.

Pero de todas maneras ambos tipos de críticos tienen en común lo fundamental: para ambos cada imagen dice, se conecta en un sistema de significación con las demás. Y la tarea del crítico es contribuir a hacernos legible ese sentido.

Próximo episodio: entra el vampiro

Paulino Viota en En torno a Peirce, Asociación de Estudios Semióticos de Barcelona, 1986.

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