El cautivo enamorado, Jacques Rivette habla de otros cineastas 6

En anteriores episodios…

 

Funny Games, Michael Haneke, 1997

¡Qué vergüenza! ¡Y qué basura! Me gustó su primera película, El séptimo continente ) y luego cada una me ha ido gustando menos. Está última es vil, no de la misma manera que la de John Woo, pero esos dos realmente se merecen al uno al otro, los casaría. ¡Y no iré a ver a sus hijos! Es peor que Kubrick con la Naranja mecánica , una película que odio también, no por razones cinematográficas, sino morales. Recuerdo que cuando se estrenó a Jacques Demy le escandalizba hasta el punto de llorar. Kubrick es una máquina, un mutante o un marciano. No tiene ningún tipo de sentimientos humanos. Pero es estupendo cuando la máquina filma otras máquinas, como en 2001.

 

Ossos, Pedro Costa, 1997

Me parece magnífica. Creo que Costa es realmente un grande. Es bella y fuerte. Aunque me cueste mucho entender las relaciones entre los personajes. Como en Casa de lava, se puede volver a ver, nuevos enigmas surgen en cada visión.

 

El final de la violencia, Wim Wenders, 1997

Muy conmovedora. Aunque a la mitad se pone a girar el sitio y no acaba llevando a nada. Wenders a menudo tiene problemas de guión. Tendría que decidirse a volver a trabajar con escritores de verdad. Alicia en las ciudades y Falso movimiento son grandes películas, como París Texas. Sin duda la próxima también lo será.

 

Carne trémula, Pedro Almodóvar, 1997

Magnífica, una de las más hermosas de Almodóvar, y me gustan todas. Es un cineasta mucho más misterioso de lo que la gente piensa. No es un tramposo ni un fabricante. Y é también tiene un lado Cocteau, en su manera de jugar con lo fantasmagórico y lo real.

 

Alien resurrección, Jean-Pierre Jeunet, 1997

No me lo esperaba al entrar en la sala, pero quedé cautivado durante toda la sesión. Sigourney Weaver es maravillosa y lo que hace aquí realmente la sitúa en la gran tradición del expresionismo cinematográfico. Es una película puramente plástica, con una historia al mismo tiempo minima e incomprensible. Aún así consiguió asustar a todo el público y también por momentos emocionar. Básicamente nos da una única situación al principio y la película consiste en todas las variaciones plásticas y emocionales posibles de esa situación. Nunca es indecente, es inventiva, honesta y franca. Tengo la sensación de que el mérito se le debería de atribuir mitad y mitad a Sigourney Weaver y a Jeunet.

 

No va más, Claude Chabrol, 1997

Es una película que empieza bien antes de perderse a partir de la mitad. Hay un gran problema de guión: no trata realmente el personaje de Cluzet. Es importante recordar el adagio de Hitchcock de hacer al villano lo más interesante posible. Pero tengo muchas ganas de ver la siguiente, sobre todo porque sale Sandrine.

Continuará…

 

 

Original en Les Inrockuptibles, 25 de marzo de 1998. Traducción Pablo García Canga.

Jacques Rivette y Pedro Costa en Tienda Intermedio DVD.

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7 comentarios
  1. r. dijo:

    Esto es fascinante. ¿Será porque no explica absolutamente nada? En cualquier caso, ¡qué despreciable la moral francesa! “Funny games” y “La naranja mecánica” producen lágrimas morales mientras “El final de la violencia” resulta conmovedora y “Carne trémula” misteriosa. ¡¿Y cómo es posible asustarse con “Alien: Resurrección”?! Los senderos del señor son inescrutables…

    • ¿Y por eso es “despreciable” su moral, que por cierto es suya y no nacional?

  2. r. dijo:

    Sí. Y sí es nacional. “Nacional” no es igual a “lo piensan todo los de ese país”. Aclaro por cierto que lo de que no explica nada no es ironía. Sugería que si disfruto tanto estas opiniones es por eso, porque son opiniones, claro que de uno de mis cineastas básicos, lo que hace que no sean tan triviales (que lo son) pues hay mucho a lo que unirlas. Pero siempre ha sido difícil encontrar a Rivette argumentando algo.

    • Al juego del desprecio podemos empezar y no acabar entonces. Y lo de que no explica nada lo entendía en efecto como algo dicho en serio. Es la parte del comentario que me parece más fructífera. Porque no explica nada y porque son bastantes seguidas. Por efecto de montaje entre ellas. Por otra parte ese no explicar no me parece en modo alguno francés, país donde hasta el peor de los cineastas explica, reexplica y teoriza.

      • r. dijo:

        Sí, sí, pero lo de no explicar no lo señalaba como francés, eso es la moral, eso sí lo indiqué bien, eh. Y el juego del desprecio no lo empiezo yo, debo decir. En cualquier caso, man, esto mejor hablarlo con unos torreznos delante… No sé ni por qué empecé…

      • Empezaste porque al menos la primera de tus frases era muy interesante. Luego se deja uno llevar. Se deja llevar el que responde, y acá estamos.

  3. r. dijo:

    Quiero decir que el juego del desprecio lo empieza Rivette. Pero vaya, lo dicho: torreznos. Y acabo de leer que le gusta Verhoeven, así que ya estoy contento de nuevo… Volver al mar tiene estas cosas… Salud!

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