Entrevista a Pere Portabella en Sight & Sound

Sight & Sound  entrevistó a Pere Portabella hace pocas semanas en una pieza que nos ha enviado, a través de Twitter, el periodista Cristóbal Cuenca y que hemos traducido para el Blog de Intermedio. La entrevistadora, Mar Diestro-Dópido es crítico e investigadora para Sight & Sound desde hace seis años y  prepara un doctorado en el marco de una colaboración entre la universidad de Queen Mary y el BFI London Film Festival. No ha debido de ser fácil conseguir esa entrevista y la entradilla del artículo ya nos avisa que “(Diestro-Dópido) habla con la esquiva leyenda del cine catalán”. Os dejamos con este material que, a pesar de estar pensado para un posible público ajeno en principio a la escritura del cine de Portabella, contiene elementos de estimable interés. Os dejamos también el enlace al original en inglés en Sight & Sound

Artista, activista, político y sobre todo un brillante e intuitivo director de cine experimental, Pere Portabella es una figura emblemática en el cine español, donde produjo y también dirigió algunos de las más comprometidas y desafiantes, política y estéticamente, películas de los últimos 50 años. Sin embargo, pocas personas fuera de España han oído hablar de él, debido en parte al aislamiento del país durante los largos años de la dictadura de Franco.

Portabella comenzó su carrera en el cine como productor del innovador Carlos Saura en su debut “Los golfos”, (1959) y siguió con la polémica “Viridiana” (1961) de Luis Buñuel, que inmediatamente fue proscrita por las autoridades españolas.

Las películas de Portabella se obsesionan con el funcionamiento interno del cine, explorando constantemente las formas narrativas y el contexto político en el que se hacen. Van desde el audaz estudio del artista Joan Miró, a películas ferozmente políticas como “El Sopar” (1974), filmada de forma clandestina un año antes de la muerte de Franco, la noche en que el anarquista Salvador Puig Antich fue ejecutado, pasando por “Cuadecuc Vampir” (1970 ) o “Umbracle” (1971), un par de films que desafían y socavan nuestras expectativas sobre Christopher Lee y el género de terror, hasta la poética “El silencio antes de Bach” (2007). Su trabajo más reciente fue “Mudanza” (2009), un corto fascinante que evoca la presencia de Lorca a través del silencio y el vacío de su antigua casa. Todos se ejecutan con gracia y sentido del humor.

Con expresión penetrante y 83 años de edad, Portabella es objeto de una retrospectiva a la que la Tate Modern Gallery da la bienvenida este mes.

El Sopar - Pere Portabella

Mar Diestro-Dopido: Con intereses tan variados, ¿cómo acabaste en el cine?

Pere Portabella: Yo había estado saliendo con gente de las nuevas vanguardias artísticas en España. Un día el pintor Antonio Saura, un amigo muy cercano, me habló de su hermano Carlos, que había hecho un corto y había escrito un guión que nadie quería producir. Yo no soy un cinéfilo, no voy a filmotecas, pero en esa época usábamos la casa de Antoni Tàpies para ver películas de 8 mm y 16 mm. Y tan pronto como vi una posibilidad, me sentí atraído por involucrarme en el cine. Fue entonces cuando me convertí en productor.

Me trasladé a Madrid y produje de “Los golfos” de Saura. En 1960 conocí a Buñuel en Cannes, poco después de su regreso de México, y me propuso hacer una película con él, y al año siguiente volvimos a Cannes con “Viridiana“, que se convirtió en un escándalo monumental y terminó mi carrera como productor, pero que paradójicamente, ha sido uno de mis mayores éxitos. Y de pronto, después de haber trabajado en Italia por un tiempo, empecé a hacer mis propias películas.

– ¿Podría hablarnos de su relación con Buñuel?

Para mí hay dos aspectos en Buñuel. El primero es el personaje histórico: fue una de las grandes figuras del arte contemporáneo, y uno de los exiliados de la dictadura después de la guerra civil en España.

En segundo lugar, se trató de un muy sólido artesano, que estaba muy encima de todo lo que hizo. Incluso si hubiera hecho nada más que “Un chien andalou” (1928) y “L’âge d’or” (1930), eso le hubiera hecho entrar en la historia como parte del movimiento surrealista. Y sin embargo cuando se fue a México se adaptó perfectamente a las formas de producción de allí: quince días de rodaje, diez para el montaje y un cribado un mes después. Películas desechables. Pero él tenía una enorme capacidad de decirlo todo entre líneas. Y un increíble sentido del humor. Yo estaba muy cerca de Luis durante el rodaje de “Viridiana“, y desarrollamos una relación padre-hijo.

Viridiana - Luís Buñuel - Pere Portabella

– ¿Cómo llegaste a trabajar con Joan Miró?

Al igual que Buñuel, Miró fue al exilio, aunque regresó a España en 1950. Nos movíamos en el mismo círculo de artistas y desarrollamos una estrecha relación.

En 1968, la dictadura organizó una exposición de su obra. Y en 1969 la Escuela de Barcelona de Arquitectos organizó una exposición en respuesta. Invitaron a Miró a pintar en las ventanas de la planta baja de su edificio, y Miró quería que yo lo filmara. Así que se me ocurrió una idea muy clásica del arte conceptual. Si yo filmaba lo que él pintara, sería a condición de que cuando la exposición terminara se borrara la pintura.

Cuando se lo comenté a la junta directiva y a mis amigos se produjo un pequeño escándalo. Pero Miró inmediatamente pensó que era una idea magnífica. Porque, contrariamente a la creencia general, Miró era una persona muy violenta, que quemaba y rompía sus pinturas. Ha escrito sobre ello en su texto sobre el asesinato de la pintura. Era como una bestia enorme. Incluso la banda sonora de nuestra película fue creada para evitar cualquier apego de la audiencia con él, y para hacer que todo el proceso parezca un poco insoportable.

También hicimos “Tapís” (1974), sobre un tapiz que Miró hizo y que terminó en el interior de las Torres Gemelas en Nueva York, que más tarde serían destruidas en el infame 11 de septiembre 2001. Así que los únicos testimonios de estas dos obras son mis películas.

– Usted ha estado también muy involucrado en política. ¿Cómo se interrelacionan la política y el cine?

La política es inseparable de cine, de una manera muy obvia. Incluso las comedias de Doris Day tienen una carga ideológica que tiene que ver con la moral, la ética, la conducta… En vez de encerrarme en una torre de marfil y sólo asomar en raras ocasiones, me lancé a la calle desde el principio. Eso es lo que hay que hacer si realmente quieres participar y cuestionar los códigos sociales en un contexto de cambio como el de la década de 1960. Los códigos afectan a todo.

Así que sin agitar la bandera de ningún partido, yo era un activista que presidió reuniones políticas, y que fue elegido para ser senador y miembro del parlamento (Por la L’Entesa, coalición del PSUC y del PTE). Fui parte de la comisión institucional del Senado y de la Constitución y he luchado mucho por los derechos civiles, la universalización de los servicios de salud y educación. Todo esto fue una parte importante de mi vida.

– ¿Sigue usted la trayectoria de José Luis Guerín, José Luis de Orbe, Albert Serra y Javier Rebollo, que son considerados como la vanguardia de la actual cine independiente español?

Sí, estos son los más interesantes. Pero necesitan un poco más de coraje, tienen que ser más radicales. Un período de crisis también es un momento único en el que las posiciones se radicalizan y los cambios pueden ser establecidos. Ser radical ahora es muy lógico.

– ¿Las nuevas tecnologías tienen una influencia positiva en el cine?

Las nuevas tecnologías han cambiado totalmente la forma de circular los productos culturales. Las industrias tradicionales están en crisis: las empresas de producción cinematográfica se están cerrando, las empresas distribuidoras no saben qué hacer más y los cines programan moda y deportes.

Así nuevas cosas pueden sugerirse ahora. ¿Por qué? No porque hayan cambiado las opiniones, sino porque las nuevas tecnologías han socializado los medios de producción y democratizado la información. Hoy en día se puede acceder a cualquier fuente o circuito de conocimiento. Ya no es necesario llevar un libro para leer en un viaje, ya que se pueden llevar un millón en una tarjeta de memoria. La compra de un CD es una pérdida de tiempo, se puede descargar, y no todas las canciones, sólo las que te gusten.

Lo mismo sucede con un DVD. Tú ya tienes la posibilidad de ver todo sin que se acumule la basura. En mi opinión ha habido un cambio fundamental en la atribución de valor. Hemos pasado de la valoración de la posesión de objetos – un libro, un DVD, una pintura – a valorar su uso, y creo que es una muy buena noticia.

Pere Portabella será editado en noviembre por Intermedio DVD en un formato que no se parece a los que Portabella critica. La edición, bendecida por el propio autor, queremos haga honor a su cine, y a la representación simbólica de su cine, y sea un objeto, valorable en sí mismo y por su uso.

Miro Tapís - Pere Portabella - Intermedio DVD

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